Los 7 pecados capitales en la gestión TIC de una Administración Pública

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Más de trece años trabajando en Administraciones Públicas (locales) en Gran Canaria y más de cuatro en el sector privado y por cuenta propia (y manteniendo siempre el contacto con “el mundo real“), me han hecho darme cuenta de las grandes diferencias en la gestión de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) que existen entre el ámbito público y privado. Muchas de las acciones y actitudes en las Administraciones Públicas no serían toleradas en la empresa privada.  En mi carrera me he encontrado con muchas situaciones, buenas, no tan buenas, regulares, malas y pésimas. Aquí expongo algunas de estas últimas:

1 La Ignorancia: no saber, no tener la capacidad técnica suficiente para abordar los problemas. No conocer qué se hace en otros sitios. No sacar la cabeza del nido. No formarse de forma continuada (y obligatoria).

2 El Descontrol: no controlar la situación, los proyectos, los presupuestos. No medir las acciones, las tareas. No planificar. Lo que viene siendo “andar como pollo sin cabeza“.

3 La Irrelevancia: no destacar. No liderar. No contar para las decisiones. Que el Departamento TIC sea el último en enterarse de algo, que, curiosamente, depende mucho de las TIC y hay que ponerlo a funcionar “para ayer“. No saber dar un puñetazo sobre la mesa cuando sea preciso.

4 La Pasividad: no hacer nada, o peor aún, “hacer lo de siempre“. No tratar de cambiar las cosas “porque siempre se han hecho así“. Este pecado está influido por la Ignorancia y la Irrelevancia.  Probablemente este pecado sea uno de los más comunes, de los que hacen que las cosas nunca cambien y que la Administración siempre sea un dinosaurio llevado por trogloditas digitales.

5 La Improvisación: hacer las cosas sobre la marcha, sin un plan. Claramente influido por el Descontrol y la Irrelevancia. No tener un Plan hace que no sepas a dónde ir. No saber a dónde ir hace que parezcas inseguro. Nadie confía en alguien inseguro, nadie lo tiene en cuenta. Si eres inseguro vendrá alguien con más seguridad (pero con menos conocimientos en la materia) y te dirá lo que tienes que hacer.

6 El Desapego: el pensar “esto no va conmigo“, “yo no voy a heredar esto“, “a ver si dan las tres para irme a casa“. No digo que uno deba ver su trabajo como su único fin en la vida, pero tampoco que solo sea “ese sitio a donde voy de ocho a tres y me pagan por ello“. La falta pasión y la Irrelevancia llevan a la Pasividad, y ésta lleva al Desapego. ¿Si falla algo? “Ya mañana, si eso, lo miro.

7 La Irresponsabilidad: no tanto el no actuar con responsabilidad (que a veces también) sino más bien no hacerse responsable de nada, de decisiones mal tomadas o de no tomar decisiones, de proyectos que son a todas luces un fracaso, de gastos para cubrir la cuota (gastar por gastar, que no invertir). También influido por el Descontrol, la Ignorancia y la Improvisación.

Seguramente se me podrían ocurrir más pecados (y virtudes, seguro que si me empeño las encuentro), pero el siete es un número bonito. Pecados que cometen (o pueden cometer) tanto el personal eventual (los que van y vienen cada cuatro años y que suelen tener cargos de responsabilidad) y principalmente los funcionarios, el personal que está en el día a día de la gestión TIC. Soy de los que creo, y estoy convencido de ello, de que el cambio debe partir de nosotros, de los funcionarios. No creo que deba venir nadie de fuera a decirnos cómo se deben hacer las cosas. Los funcionarios somos  los que debemos liderar esa gestión, aunque un buen apoyo “con criterio” en escalas superiores siempre es bienvenido para acelerar el proceso. Haciendo frente a la ignorancia, al descontrol, a la irrelevancia, a la pasividad, a la improvisación, al desapego y a la irresponsabilidad seguro que se pueden lograr grandes cambios en la gestión TIC de las Administraciones Públicas. ¿Apostamos algo?

 

 

2 comentarios

  1. Miguel Ángel Pérez Gómez on

    Hola,

    La verdad es que no sabía si llorar o reír después de leer la entrada. Lo has clavado, se nota que trabajas en la administración pública. Yo también lo hago y he visto la situación de mi departamento totalmente retratada. Siempre me he considerado un excelente trabajador, pero reconozco que he pecado de alguno de los pecados que nombras arriba. Es muy difícil no pecar cuando la inercia de un departamento, de una institución, de un gobierno autonómico te inducen a hacerlo. Pero tienes razón en una cosa, al menos, y aunque sea como pregonar en el desierto, debemos intentar mejorar y esforzarnos aunque sólo sea por orgullo profesional.

    Me gustaría puntualizar una cosa, los pecados que listas, no son exclusivos de la administración pública, en muchas empresas privadas puedes encontrar lo mismo. La única diferencia es que en la administración pública se perpetúan en el tiempo y en la privada sólo dura lo que dure la empresa.

    Muy buen post.

    Salu2

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