Islas Afortunadas Air no estaba muerta, estaba de parranda

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Qué tiempos aquellos en los que uno se lo pasaba bien viendo todo lo que acontecía alrededor de Islas Afortunadas Air, aquel proyecto de aerolínea con capital 100% canario que salió en los medios de comunicación allá por abril de 2013 (hoy en día ya no hay rastro de esas apariciones).  Sin duda debería ser un caso de estudio, y si nos ponemos a hilar fino, hasta un caso de investigación. Es un proyecto que primero nace en la redes sociales y después… después nada. Si no sabes de que te hablo puedes leer mi primera entrada sobre Islas Afortunadas Air, y poco después escribí una segunda. Después de esas vendrían dos más, una inocentada que más de uno se creyó y otra en la que reflejaba un hecho cierto.

Pero como mismo vino, se fue. Ya desde finales de 2014 sus publicaciones en Facebook habían ido en descenso. Su perfil de Twitter estaba parado, y su perfil personal en LinkedIn seguía igual (de mal).  Después de prometer 450 puestos de trabajo, de hacer una selección de personal de cabina, de pre-seleccionar a más de cien personas y de formarlas en lengua de signos, de persuadir a gente que sabía mucho de marketing, de organización, de diseño, etc., van y cierran el chiringuito. Con un click. Adiós a los vuelos interinsulares, nacionales e internacionales. Adiós al trato personalizado. Adiós a las comidas sin gluten. Adiós a la lengua de signos. Adiós a los médicos en cabina. Adiós a la libertad para viajar con calidad a precios excepcionales. Adiós a todos nuestros sueños viajeros como canarios. Adiós al transporte de mercancías (sí, habían creado una filial de carga). Adiós a los vuelos para ejecutivos (sí, también habían creado una filial con jets privados para la alta demanda de vuelos de ejecutivos en Canarias). Adiós a los transportes desde y hacia el aeropuerto de forma gratuita (también lo incluían en su wish list).

Hace algo más de un mes Islas Afortunadas Air decidió cerrar su página de Facebook y su perfil de Twitter. Lo bueno de ser solo una idea (y no una empresa) es que no han tenido que cerrar oficinas (no tenían), despedir a gente (no había contratos), cancelar vuelos (no estaban previstos, espera, es que no tenían ni aviones). No han habido damnificados por el cierre, no hay gente protestando en las agencias de viajes por haberse quedado en tierra. En Facebook nace y en Facebook muere. Es la triste realidad de hoy en día. ¿Tienes una idea? Monta una página de Facebook y ya si eso montas después el negocio. ¿Pero si es una aerolínea? Da igual, tú hazlo.

Pero el cierre de una simple página de Facebook y las expectativas creadas SÍ tienen consecuencias. Miles de personas que enviaron su CV para participar en la selección de personal de cabina. Tiempo perdido en formaciones. Entrevistas por Skype dignas de una feria de pueblo. Pre-selección de aspirantes y largas esperas de más noticias (que nunca llegaron). Personas que ayudaron desinteresadamente en el proyecto con la promesa futura de una contratación. Pero nada llegó. Planes de marketing y comunicación encargados que nunca se llegaron a poner en marcha. Personas ayudando en labores administrativas, informáticas o de diseño. Siempre bajo el influjo de un encantador de serpientes venido a menos. Y todo por nada.

Estaba de parranda

Lo peor de todo es que, como el Cid Campeador, aún después de muerto sigue ganando batallas. El proyecto sigue en la sombra. Siguen movimientos “empresariales” (estuvieron en FITUR abriendo líneas comerciales con México), se piden presupuestos de suministros, se hacen reuniones en bares y cafeterías (donde cada uno se paga lo suyo), y así, de primeras, pueden hasta pasar por personas serias (hasta el mismísimo Paulino Rivero se lo tragó).  Cuando conoces un poco más allá de su nefasta gestión de las redes sociales ves que su gestión fuera de ellas no es mejor.

IAA-web-nuevo-logo

Su última y “genial” idea ha sido tomar prestado” el diseño de su nuevo logo. Son unos cracks. Encargan un diseño a alguien que vive de eso, Rubén Sosa y su estudio Wualá, diseño gráfico molón. Rubén fue como los demás, una buena persona. Trabajó ante unas expectativas que nunca llegaban. Hasta que decidió, junto a varias personas más, abandonar el barco fantasma que conducía a la isla de Nunca Jamás (lo siento no tenía un símil aeronáutico). Así pues, Rubén se desvinculó hace varios meses del proyecto, hasta que, fíjate tú, el proyecto cambia ligeramente de aspecto. Aún después de cerrar su Facebook y su Twitter, su página web y su perfil de LinkedIn empiezan a usar la imagen corporativa creada por Rubén. Con un par. Sin permiso. Sin pagar ni un euro. Por la cara. Y si protestas te contestan que, “…cuando estemos en marcha ya te pagaremos…”  En fin, de pandereta total, como el resto del proyecto.

IAA-LinkedIn-nuevo-logo

¿Qué será lo siguiente? ¿Tomar al asalto un avión de Ryanair? ¿”Okupar” un mostrador de facturación en el Aeropuerto de Gando poniendo un cartón-pluma en lo alto con el logo de Rubén? ¿Narcotizar a los empleados de una agencia de viajes para poner a su gente a vender vuelos a México? ¿Hackear la web de Binter?  Visto lo visto, no parecería tan descabellado. ¡En fin!

4 comentarios

  1. Jo, pues qué penita, el fin del culebrón de Islas Afortunadas Air ha superado al de Los Serrano, era todo esto también un sueño de Resines? Jajaja

  2. Pingback: Anónimo

  3. Pingback: Entrevista en Radio Tagoror para hablar de mi blog - El blog de Lucas Ferrera

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