Trabajar en un entorno donde no existe la comunicación interna

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Estoy saturado de ver en Internet decenas de artículos en los que se habla de la importancia de la comunicación interna en empresas y Administraciones Públicas. Cada vez que leo uno más me revuelvo en mi silla y pienso ¿por qué no hacemos esto aquí? Es una pena que estos artículos no los lean las personas que tengan poder de decisión para realizar un cambio de modelo en una organización hasta ahora opaco y donde la comunicación interna se lleva en los pasillos o en las mesas de las cafeterías.

Trabajo en un sitio donde no se fomenta la comunicación interna, donde no se lo que hacen mis compañeros de departamento y mucho menos lo que hacen otros departamentos. La gran mayoría de las veces me entero de proyectos o eventos que tienen que ver con la Administración donde trabajo por la prensa, y el problema es que no soy solo yo, también políticos y directivos no saben lo que hacen sus propios compañeros.

La comunicación interna tiene que ser fomentada desde arriba, y que eso sea permeable, que ese impulso baje por todos los niveles de la (muy) jerarquizada Administración Pública, Consejeros / Concejales, Coordinadores Generales, Directores Generales, Jefes de Servicio, Jefes de Sección, Jefes de Unidad, Jefes de Negociado, Jefes de Equipo…

Lo que suele pasar en muchas administraciones (como para la que trabajo), es que el término Comunicación siempre ha estado asociado a la comunicación hacia afuera. Por ejemplo, un área como la de Cultura suele tener un departamento de comunicación propio, y es lógico, porque se pretende dar difusión a un sinfín de actividades culturales. Pero lo que todos estamos acostumbrados a ver es un departamento de comunicación/prensa dedicado en exclusiva a comunicación política, punto. Se puede tener una Dirección General de Comunicación, pero con un papel estrictamente político, y siempre con un mensaje hacia afuera.

¿Y qué pasa con los que trabajamos dentro y queremos información? Pues que si eres un poco espabilado, preguntas, y cuando te encuentras con evasivas o caras molestas porque preguntas cosas que no debes es como si te invitaran a ser uno de esos monos que aparecen en los emoticonos, esos que se tapan la boca, las orejas y los ojos. No preguntes, no veas, no oigas, siéntate en tu silla y haz tu trabajo.

En algún evento de innovación pública (¿eso existe? sí, más allá de Orión) pude comprobar con alegría cómo había Administraciones Públicas que tenían verdaderos departamentos de organización y comunicación interna, empleados públicos encargados de gestionar la comunicación interna, y no solo eso, también se encargaban de crear sinergias entre departamentos, de fomentar reuniones informales donde se trataban temas transversales (huyendo de los comités formales que muchas veces sirven de poco), donde se le daba voz al empleado público y donde se impulsaba un verdadero sentimiento de pertenencia que muchos empleados públicos no tenemos.

Las redes sociales corporativas suenan desde hace tiempo como un elemento fundamental para fomentar esta comunicación interna. La idea de las Intranets Corporativas o Portales del Empleado como espacios de trabajo, consulta y comunicación unidireccional estaban muy bien hace diez o quince años, pero estamos en otra época. Estamos en la época de la comunicación inmediata, desde cualquier dispositivo y desde cualquier sitio. Crear redes y grupos (formales e informales) de trabajo a través del uso de redes sociales corporativas debe ser algo básico. Compartir información, debatir, opinar, seguro que eso fomentaría la participación interna. Estoy convencido de que hay muchos empleados públicos dispuestos a compartir, colaborar y opinar. También conozco algunos que no están por esa labor, son esos de los reinos de taifas donde la información es poder, y cuanto menos personas la conozcan más poder tienes, pero espero que eso se acabe algún día, pronto.

No me imagino grandes corporaciones privadas donde no se le de importancia a esto de la comunicación interna, y ¿por qué las Administraciones Públicas seguimos a la cola en esto? Seguramente por una patente falta de miras, por un desconocimiento absoluto, por una inercia adquirida durante muchos años en puestos donde siempre se hacían las cosas así. Pero entiendo que no sea fácil poner el cascabel al gato, fomentar la comunicación interna puede suponer tener que lidiar con empleados quisquillosos, con esos que no se callan (argumentando, claro), con ideas innovadoras (¿se está preparado para innovar?), con cambios culturales grabados a fuego en la función pública de los últimos 30 años.

¿Comunicación interna? Sí, por favor, y no tarde mucho, que si no corremos el riesgo de convertirnos en seres grises con un trabajo estable, poco productivos y desmotivados.

 

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