Desventuras de un profesional TIC en un mundo analógico

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La semana pasada me quité el gorro de persona que trabaja en el mundo de la tecnología (TIC) en una Administración Pública y me puse el gorro de ciudadano que hace un trámite ante otra Administración. Mi yo de profesional TIC deja paso a un yo de ciudadano un tanto resabido que lucha contra la burocracia y la ineficiencia de una Administración acomodada y alejada de un entorno conectado.

Me dispongo a realizar un trámite con el Gobierno de Canarias. Es un trámite voluntario, recalco esto porque no estoy haciendo algo que me obligue una norma o una Ley, hago este trámite porque tengo derecho y porque creo que con ello contribuyo a que este mundo sea un poco mejor. Además, se trata de un trámite un tanto particular. Para iniciar el trámite oficial primero hay que “pasar unas pruebas“, sí, sí, como lo oyen. Algo totalmente normal de acuerdo a la naturaleza del propio trámite. Y no doy más detalles por privacidad, simplemente.

Pues bien, digamos que he pasado ese primer corte. Soy/somos “apto/s” para presentar una solicitud ante el Gobierno de Canarias. Me pasan un formulario en PDF que puedo rellenar directamente desde el ordenador, aunque tengo que imprimir y firmar manualmente. Hasta ahí todo normal, un mínimo que se espera de una Administración, disponer de formulario medianamente amigable. En el pie del formulario aparece una frase que me encanta, y que debe ser obligatoria en todos los formularios, de hecho era una media obligación desde hace 10 años y una obligación completa desde hace unos cuantos meses, dice lo siguiente:

Asimismo, AUTORIZO al órgano gestor para efectuar las consultas necesarias a otras administraciones públicas de acuerdo con lo establecido en el artículo 6.2. b) de la Ley 11/2007, de 22 de junio, de acceso electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos.

Lo que viene a decir que, usted, Administración, consulte todo lo que tenga que consultar con otras Administraciones, y recabe toda la información que necesite en mi nombre, no me haga pedir papeles a otros Organismos cuando ustedes pueden pedirlos, más fácil, más rápido y más barato que yo, seguro. Por favor, moleste lo menos posible al ciudadano (yo). ¡Gracias!

Esa cláusula en el formulario debería ser una salvaguarda para los ciudadanos, pero, fíjate por dónde, parece que está simplemente de relleno. Me explico.

Junto a la solicitud hay que presentar toda una serie de documentos. No los voy a detallar todos, pero sí los que me parecen más curiosos. Por ejemplo:

  • Fotocopia de los DNI’s compulsadas.
  • Fotocopia del Libro de Familia compulsada.
  • Documento acreditativo de tener cobertura sanitaria.

¡Empezamos bien!. Primer requisito, fotocopia del DNI compulsada. ¿Estamos en 1995? ¿Ha venido el p*to Marty McFly y me ha llevado en el Delorean 20 años atrás? ¿Qué me estás contando? Hablamos de que la solicitud la hacemos mi mujer y yo, somos dos interesados, somos dos personas que nos tenemos que identificar, pero solo yo soy el que presento la solicitud, y por tanto, solo yo presento mi fotocopia de DNI y mi DNI original físico y solo presento fotocopia del DNI de mi mujer. Me he negado a quitarle el DNI original a mi mujer y dejarla indocumentada para presentar el escrito ante el Gobierno de Canarias, alegando ante el funcionario de turno, que NO me pueden pedir fotocopia compulsada del DNI, que ya existe un medio de comprobación de identidad entre Administraciones y estoy seguro de que el Gobierno de Canarias tiene acceso a ese sistema. Por tanto, he mostrado mi insumisión negándome a presentar una fotocopia compulsada del DNI de mi mujer. Ya me han adelantado que, probablemente, me llegue a casa un escrito (en papel) por el que se me instará a subsanar esa deficiencia, y seguramente en caso de que no lo haga, mi solicitud será denegada por una cuestión formal. Una cuestión que lleva años resuelta, que técnicamente es sencilla y que solo requiere de voluntad para implantarla.

Segundo requisito, fotocopia compulsada del libro de familia. Ahí paso por el aro. Tengo un libro de familia de toda la vida, escrito a mano, donde aparecen los datos de mi matrimonio y del nacimiento de mis hijas. Todo muy del siglo pasado, con letra de Registro Civil, con sellos de tinta. Un puñetero atraso que sirve de poco o de nada. Pues ahí que me lo compulsan. Presento una fotocopia de las hojas que interesan. Una aplicada funcionaria revisa por encima las páginas y corrobora que lo que he fotocopiado y el original coinciden. Y estampa su firma y sello dando fe de que el documento se puede considerar auténtico. ¡Punto para la Administración 1.0!

Tercer requisito. Me piden que presente un justificante de que tengo cobertura sanitaria y me insisten en que traiga una copia de mi tarjeta sanitaria. Hago oídos sordos a este último consejo y me presento con un flamante documento electrónico expedido por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, obtenido de forma automática mediante identificación con certificado digital mío y de mi mujer, y del que se obtiene un documento electrónico perfectamente válido (que puede ser comprobado mediante medios electrónicos) que dice tanto mi mujer como yo tenemos derecho a asistencia sanitaria a la fecha de solicitud (ver el trámite en la Sede Electrónica). Pues bien, voy con ese documento a presentarlo junto a mi solicitud y la funcionaria se extraña de que no haya sacado una fotocopia de la tarjeta sanitaria (esa que expide el Gobierno de Canarias y que uso cuando voy al médico o a la farmacia). Le digo que NO, que sacarle una fotocopia a un trozo de plástico no sirve de nada, y que, en cambio, tenía un lustroso certificado firmado de forma automatizada por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social que dice que tenemos derecho a asistencia sanitaria, y que su autenticidad puede ser comprobada en la dirección de Internet que aparece en el pie del documento. Me mira con cara rara y se extraña de que no haya hecho lo que hacen los demás, ¡total!, ¿qué me costaba sacar una fotocopia de mi tarjeta sanitaria?

En fin, que al final presento toda la documentación que me piden, con las salvedades que he expuesto. Me he desgastado discutiendo con empleados públicos las deficiencia en su forma de trabajar, y que debían ponerse el día. Se excusan en que sus superiores administrativos trabajan de esa manera, y que ellos (aunque me dan la razón) no pueden hacer nada.

Pues si ellos no pueden hacer nada, yo sí lo voy a hacer. Me negaré a presentar la documentación que me piden como ellos la piden, me reuniré con quien haga falta para que, al menos en este trámite, no pidan documentos a los ciudadanos que ellos mismos pueden obtener, o que, al menos, acepten otros documentos en otros formatos.

¿Administración Electrónica? ¡JA!, los propios empleados públicos que me atendieron me miraban con sorna y sus ojos decían “no, de eso aquí no tenemos“. Pues va a ser que sí, que algo tenemos.

Veremos cómo acaba la historia. Confío en que acabará bien, por el interés de todas las partes.

Me despido del mundo 1.0. ¡Súbeme, Scotty!

 

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