Los viajes y la tecnología

Aún recuerdo mis primeros viajes recién cumplidos los dieciocho años. Esa visita a la agencia de viajes, esa señorita tan amable consultando el ordenador con pantalla de “culo”, esas reservas de billetes que se imprimían en un talonario con varias hojitas para arrancar, esa reserva de hotel que elegías de un catálogo y que la chica de la agencia de viajes siempre te recomendaba porque estaba en una situación excelente y donde curiosamente ella se había alojado con anterioridad, esas consultas en el hotel por lo que se podía hacer por la zona (las guías de viaje aún no estaban tan de moda), esos aviones donde te sentías y te trataban como a un rey. Pero la cosa cambió, primero de forma muy discreta y ahora a lo bestia. Todavía me sigo preguntando cómo siguen habiendo tantas agencias de viajes. Con la situación económica actual es normal que hayan cerrado unas cuantas, pero aún así me siguen pareciendo muchas. ¿Siguen siendo necesarias las agencias de viajes? Igual para temas muy concretos relacionados con viajes de empresa lo entiendo, pero para el público en general no lo entiendo tanto. Hace años que no piso una agencia de viajes, y todo mi círculo cercano hace lo mismo. Hoy en día con Internet, con cabeza, y con algo de dinero se puede reservar desde un viaje interinsular para una reunión de trabajo, hasta pasarte veinte días en Australia montado en una caravana superequipada.

Internet ha sido el catalizador de este cambio, y los smartphones y tablets están poniéndole la guinda al pastel en los últimos años. Qué fácil resulta ahora comprar cualquier vuelo, reservar un hotel o comprar una entrada a un museo. Qué fácil es consultar previamente todo lo que te depara el destino (el destino de viaje, no el destino “futuro”). Qué fácil es ver lo que opinan otros viajeros acerca de nuestro hotel o de las visitas que no debemos perdernos. Qué fácil es también que a veces te engañen con los comentarios (aunque yo les doy mucha credibilidad). Qué fácil es hacerte tu propia guía de viaje y llevártela bajo el brazo, personalizada, sólo con lo que te interesa. Qué fácil es llegar al destino, conectar tu iPhone y dejar que él te guíe. Los GPS integrados en estos dispositivos nos han liberado de otros cacharros que servían para lo mismo. Qué fácil es coger un coche en casi cualquier parte del mundo y dejar que el GPS te lleve de la mano. Me sigo sorprendiendo que aún haya turistas con mapas en papel, los veo por Las Palmas de Gran Canaria y sinceramente me “choca”. Igual es que yo siempre he sido muy “friki” y todo lo que pueda hacer una máquina ¡para que lo voy a hacer yo!. Igual se pierde un poco la esencia del viajero aventurero, o simplemente es que los viajeros estamos cambiando. Qué fácil es llevarte una guía de viaje en el iPhone o en el tablet y atender a las indicaciones de la guía, y si además se complementa con audio y vídeo ya lo tenemos todo.

Y mientras todo es cada vez más fácil, ahora va y los residentes canarios, para viajar, se nos exige llevar un papelito que diga que efectivamente vivimos donde vivimos. Tanta tecnología, tanto facilitar las cosas para poder hacernos un viaje a medida y resulta que ahora somos “sospechosos” hasta que no se demuestre lo contrario. Los que tienen más suerte pueden sacárselo por Internet, e incluso gratis, pero la mayoría tiene que acudir a su ayuntamiento para que se certifique su empadronamiento. Me resulta curioso cómo Hacienda o la Seguridad Social nos tiene controlados al milímetro por todo lo que hacemos y en cambio, algo tan aparentemente sencillo como es el empadronamiento no esté tan controlado. La picaresca de muchos, la inoperancia de la Administración, la poca visión de futuro y el nulo entendimiento entre Administraciones hace que lleguemos a esta situación que no deja de ser un problema tecnológico. Básicamente consiste en consultar, por mi DNI, en que municipio estoy empadronado, en tiempo real. Yo no lo veo tan complicado, pero claro, hay que “luchar” con los sistemas informáticos de varias decenas de ayuntamientos, y en eso, unos estarán mejor que otros.

En fin, la tecnología muchas veces nos da satisfacciones, pero otras veces nos las quita. Esperemos que dentro de unos meses todo esto no sea más que “algo del pasado” y podamos seguir viajando libremente.

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