Confesiones de un Apple-adicto obligado a usar Android

Este artículo apareció publicado originalmente en LoveCanarias, una web con la que colaboro habitualmente, dentro de mi blog, Simplemente Tecnología

PantallaAndroidHace ya un par de semanas, mi iPhone 4 acabó en el fondo de la taza del WC por causas ajenas a mi voluntad (o más bien por mi impericia a la hora de sujetarlo). El caso es que desde entonces lo tengo enterrado en arroz y en breve lo sacaré para ver si puedo recuperarlo, aunque debido al tiempo que estuvo sumergido creo que las posibilidades de reanimación tienden a cero.

Un tipo como yo no puede estar sin su móvil con Internet (como la mayoría de ustedes), así que lo primero que tuve a mano fue un Samsung Galaxy S de segunda mano que lo usé unos pocos meses hace ya un par de años. Inserto mi SIM e instalo algunas aplicaciones básicas. Con su lento Android 2.3 Gingerbread, con una pantalla tirando a mala y con una cámara trasera más pésima aún.

Duré un día y medio con ese móvil, así que necesitaba otro. Tenía varias opciones: comprarme un iPhone 5 (descartada por su precio), comprarme un iPhone 5 de segunda mano (igual que la anterior), comprarme un iPhone 4 o 4S de segunda mano (mmm, no me convencía más de lo mismo) o comprarme un Samsung Galaxy SIII de segunda mano (pero sin usar). Ya que me paso a Android voy a hacerlo por la puerta grande. Y efectivamente esa misma tarde contacto con una persona que me vende (a un precio asumible) un flamante y nuevo Samsung Galaxy SIII.

La primera sensación: ¡es grande y yo tengo las manos más bien pequeñas!. Da igual, me puedo adaptar. Segunda sensación: ¡buff, que ligereza!, pero no tanto por su peso (que también) sino por su aparente fragilidad. Acostumbrado a coger un iPhone 4, cualquier teléfono «plasticoide» me da mal rollo, pero bueno, tampoco es nada del otro mundo.

El primer día toca configurarlo por completo y bajarme decenas de aplicaciones que uso casi a diario. Es tedioso pero no me molesta en absoluto. Mientras instalaba las aplicaciones pensaba ¡joder, esto va muy rápido!. Efectivamente el Galaxy SIII le da muchas vueltas al iPhone 4 en cuanto a hardware.

¿Y en cuanto al software? La gran mayoría de las aplicaciones (todas menos una o dos, creo) las tenía también para Android con lo que no noté la diferencia. Algunas de las versiones para Android difieren ligeramente de la versión para iOS, pero nada que no pueda controlar en unos minutos de uso. En cuanto al sistema operativo, el Android 4.1.2. Jelly Bean que viene instalado en el aparato, sorprendentemente me gusta. Tiene unos cuantos gestos táctiles que no aparecen ni por asomo en iOS. Las notificaciones y su barra están mejor concebidas. Los ajustes del aparato son diferentes que en iOS pero también empiezo a acostumbrarme.

En definitiva, después de más de diez días usando Android en mi terminal no noto una diferencia notable en cuanto al uso respecto a mi anterior iPhone 4. Es más, tengo una sensación muy positiva, y aunque se recupere mi iPhone 4 creo que no lo volveré a usar. Ya veremos lo que ocurre cuando me toque probar un iPhone 5, 6 o como demonios quieran nombrar las nuevas versiones del teléfono de la «manzanica mordía«.

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