REWI, cuando una retirada a tiempo es una victoria

Para mi blog mantengo una lista (en realidad varias) en Wunderlist con los temas que quiero tratar, ideas que se me ocurren, proyectos que me parecen interesantes, gente con la que he contactado, etc.  Desde hace meses tenía entre los temas pendientes una app creada en Tenerife que me llamaba mucho la atención, se llama REWIREWI es un sistema de fidelización de clientes tipo tarjeta de puntos, pero llevado al mundo móvil. Los clientes de la app son los comercios, a ellos está dirigida, aunque los usuarios finales son los compradores de esos comercios. Cada comercio tiene un código QR en su establecimiento que el cliente debe escanear con cada compra que realice. Esto le hace ir ganando puntos. Estos puntos le hacen ganar premios y obtener descuentos y promociones exclusivas. ¿Qué ganan los comercios? Fidelidad (los puntos son las zanahoria delante del caballo).

Hasta aquí todo muy bien, como idea me parecía «cojonuda«, sencilla (la app es extremadamente fácil de usar). Así que hace unos días me pongo en contacto a través de Facebook y a través de la página y recibo contestación por los dos sitios distintos, y compruebo que no son la misma persona. Así que indagando un poco más veo que quienes me contestan son Adrián y Guany, los creadores de REWI. Y la respuesta que me dieron fue categórica. REWI es un proyecto que ya está cerrado. ¡Ups, he llegado tarde!

Me remiten a su post de despedida (al que se accede desde la barra roja que aparece en la parte superior de su web), donde cuentan las razones del cierre (aunque sigue funcionando para los más de 200 clientes que tienen activos), y amplían la información en otro post donde hablan de su experiencia y detallan las métricas que han hecho que esto acabe así. Las dos entradas no tienen desperdicio. Léanlas con detenimiento. Lo cuentan clarito, clarito. La emoción de tener esa primera idea, los cálculos en papel que lo aguantan todo, el subidón de los primeros clientes, la bajona por ver cómo la cosa se ralentiza, los comercios que sí pero no, la venta telefónica y su éxito inesperado, el aumento de clientes y de ventas mes a mes… pero nada de esto es suficiente. El coste de adquisición de clientes es muy alto y el precio al que se vende el servicio no llega a cubrir costes… lo que empieza con mucha ilusión se da de bruces contra la realidad, los números de verdad son los que mandan, no las estimaciones iniciales que hacían que REWI lo fuera a petar, las métricas reales muestran que la cosa no es sostenible y por tanto toman la decisión de cerrar el chiringuito. Fue bonito mientras duró pero se acabó lo que se daba.

He hablado en mi blog de muchos proyectos, muchos de ellos en estados incipientes (con unos pocos meses de vida). Esta es la primera vez que hablo de un proyecto que cierra y lo pintan tan bien que es imposible no sacar mucha sabiduría de la experiencia de Guany y Adrián. Está claro que cada proyecto es un mundo, y cada persona también, pero echando la vista atrás podría hacer un repaso de proyectos de este estilo que he hablado en mi blog, y si esos proyectos hacen las reflexiones y miden adecuadamente lo que verdaderamente interesa para que la cosa funcione, que aquí se viene a ganar dinero.

De cualquier forma, cosas como estas me cuentan que en Estados Unidos están a la orden del día, y que fracasar en un proyecto sólo es la primera piedra para montar el siguiente. Aquí parece que muchas veces nos empeñamos en mantener un zombi que sólo hace perder dinero en lugar de tomar una decisión valiente e irte con los bártulos a otra parte, pero habiendo aprendido de lo que no (y lo que sí) hiciste bien.  Estoy convencido de que no será la última vez que hable de Adrián y Guany ¿qué próximo proyecto tendrán en mente? Veremos…

 

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