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Qué aprendí trabajando en Transparencia durante más de un año

Desde octubre de 2015 hasta enero de 2017 fui Coordinador de la Unidad de Transparencia del Cabildo de Gran Canaria. Llegué con mucha ilusión y me fui realmente frustrado por los motivos que ya conté en mi perfil de LinkedIn. Poco más de un año trabajando ese área, nueva para todos, me llevaron a hacerme unas cuantas reflexiones que ahora comparto con ustedes.

La transparencia estaba de moda y había que ponerla

En junio de 2015 fueron las últimas elecciones de ámbito local en España. Aunque el concepto ya se venía oyendo varios años atrás, este sería el año en el que la administración para la que trabajo lo tuviese en cuenta como una función más dentro de sus competencias. Hay que poner algo de «transparencia». Y así se hizo. Se creó una Unidad de Transparencia. No se creó un Servicio como podría ser defendible, ni siquiera se creó como parte de un ente más grande que englobase el concepto de Gobierno Abierto. No, se creó una Unidad y se hizo depender de una Consejería como la de Empleo. ¿Por qué? nadie lo sabe y nadie lo entiende.

La transparencia tenía que aparecer en los discursos y en los programas de gobierno

Muchas son las intervenciones de políticos donde la palabra “transparencia” aparece una, dos y más veces, en prácticamente cualquier tema del que se hable. La transparencia es algo transversal a toda la organización. Sí, la palabra es bonita, lo se, viste mucho y da empaque. “Transparencia”. “Somos transparentes”. “Por un gobierno transparente”. “Hacemos las cosas con la máxima transparencia”. Así, de primeras, solo son frases. Por la boca muere el pez, eso dicen.

La transparencia hay que creérsela

No digas algo si después no te lo crees, o al menos no demuestras interés por creerte lo que estás diciendo. La transparencia no es una moda, no es algo incómodo que ha venido para cargar de más trabajo a los empleados públicos. Es la evolución natural de cualquier gobierno (local, autonómico, estatal) que debe mostrar lo que hace, quién lo hace, cómo lo hace y con qué medios lo hace. Si no se tiene interiorizado esto, hablar de ser transparentes es contar milongas.

La transparencia no es algo aislado

La transparencia no es un ente que pueda vivir por sí mismo. Necesita de otros entes como la participación y la colaboración. Necesita apoyarse en medios tecnológicos. Necesita mucho conocimiento de la organización. Necesita de mucha comunicación. Necesita de mucha interacción con empleados y ciudadanos. Ver la transparencia como un ente aislado y como un mero formalismo que hay que cumplir es demostrar que se entiende más bien poco de qué va esto.

La transparencia necesita un impulso claro, al más alto nivel

Sin un impulso y apoyo claro y rotundo por parte del nivel más alto de la organización (Presidentes, Alcaldes, Gerentes, etc.) la transparencia está abocada al fracaso más absoluto. No hables de transparencia si no eres capaz de imponerla, y en este caso tengo claro que es una acción que tiene que ir de arriba hacia abajo. Un empleado público “raso” es imposible que trate de tirar del carro de la transparencia si quien tiene la función ejecutiva no está dispuesta a apoyarla, o lo ve como algo muy secundario. El impulso de la transparencia no puede depender de una posición secundaria (o terciaria) en el organigrama de la administración, debería depender del más alto nivel de la organización.

La transparencia necesita medios

Parece que las administraciones estamos siempre quejándonos de medios, materiales y humanos. Pero no todas son iguales. Hay administraciones que disponen de muchos medios, igual a veces es necesaria una distribución adecuada. Igual hay que apoyarse en administraciones superiores, pero si no se dota de los medios adecuados, nuevamente la implantación real de la transparencia en la organización será un fracaso.

La transparencia necesita formación

Si no explicas antes de qué va todo esto es imposible que se entienda. Conozco a muchos compañeros que se dedican a lo suyo y de su campo no sale. Creen que esto de la transparencia no les afecta. Y vaya que si les afecta. La formación debe comenzar nuevamente por el nivel más alto. Formaciones obligatorias para Presidentes / Alcaldes, Consejeros / Concejales, Coordinadores Generales, Gerentes, Directores Generales, funcionarios de habilitación nacional (en el mundo local). O-bli-ga-toria, sí. ¿Qué pasa, que los empleados públicos tenemos que pasar unas pruebas y no podemos hacer lo mismo con los que nos gobiernan? Vale, me he venido arriba, para que alguien nos gobierne solo es necesario que se presente en una lista de un partido político y salga elegido, da igual la formación, la experiencia y las capacidades personales.

Y una vez que formes a “la cúpula”, sigue formando. Todos tienen que saber de qué va esto y por qué es importante. Todos los empleados públicos. Y cuando termines, sigue con los ciudadanos, cuenta lo que es la transparencia y como la vas a implantar. Forma e informa.

La transparencia necesita ser fomentada

Si te crees esto de la transparencia, foméntala. Muéstrate con información y con datos útiles. Haz la información accesible y muéstrala de forma comprensible. Fomenta la participación. Fomenta que la gente pregunte.

 

Varias de las buenas experiencias que me llevo de mi paso por la Unidad de Transparencia es que, a pesar de todo, hay gente que sí se cree esto de la transparencia, políticos (muy pocos, la vedad), directivos (menos), empleados públicos (muchos más de los que me esperaba, esto demuestra que muchos de los que estamos dentro queremos ser transparentes) y también medios de comunicación y ciudadanos que cada vez demandan más y más información. A mi encantaba que la gente preguntara, estaban en su derecho. Yo no juzgaba si lo hacían “para fastidiar”, o porque no tenían otra cosa mejor que hacer, o si había algún trasfondo político encubierto, sinceramente me daba igual, pero si era información que tenía en su poder la administración, había que dársela… aunque no siempre era así.

En definitiva, la transparencia no se cumple, se demuestra. La transparencia no son evaluaciones anuales, ni premios, ni cumplimiento de indicadores. La transparencia es algo que debe ser interiorizado y normalizado en la cultura interna de la administración pública, y si en 2017 aún no se entiende esto, muy mal vamos.

La transparencia es un camino de no retorno. Nos vemos por el camino.

 

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La transparencia era eso de publicar los sueldos

Eso es lo que piensan muchos. La transparencia es eso de publicar los sueldos de los políticos y de los directivos y ya con eso, el pueblo (recuerden las sabias palabras de Trump «…you, the people…«) se queda tranquilo.

Los sueldos de los políticos

Nada como un poco de cotileo para ver como nuestro alcalde o presidente de comunidad autónoma cobra… taitantos miles de euros, aunque esas cifras siempre llevan a engaño porque, por un lado suelen presentarse como cantidades brutas (a eso hay que descontar las deducciones que todos tenemos en la nómina), con lo que en realidad cobran menos. Peeeero… tampoco incluyen otros conceptos como indemninzaciones por asistencia a órganos colegiados, es decir, por asistir, entre otras cosas, a Comisiones o a Plenos. Eso se cobra aparte. Sí, sí, simplemente por asistir a esas reuniones se cobra, aunque sea una consecuencia de tu propio trabajo. Esto se puede entender en aquellos políticos que no cobran un sueldo, que los hay, que en esto la gente va muy perdida y cree que todos los que son políticos cobran (y roban), pero no, ni una cosa, ni la otra. Hay gente que se dedica a sus labores y sin embargo es político ejerciente, normalmente en la oposición, y ahí si que tiene sentido que se cobre por asistir esas reuniones regladas.

Pero, aquí ya me mojo. ¿Los políticos y directivos públicos cobran mucho o poco? Bueno, depende de donde miremos, pero en general, si tuviéramos gente que realmente lo valiera, creo que cobran poco. Por ejemplo, en la Administración para la que trabajo, que el Presidente cobre unos 70.000 euros brutos al año me parece muy poco. Que un Director General cobre 53.000 al año también me parece poco. Pero… y aquí vuelve a haber un pero, esto siempre depende de cómo realice su trabajo (tengo muy claro que en esta Administración en concreto, hay políticos y directivos que cobran mucho para lo que hacen). No debemos evaluar a nuestros dirigentes solo cada cuatro años en las urnas. Debemos evaluarlos a diario. Esto se consigue con transparencia y con rendición de cuentas. Con una verdadera rendición de cuentas podríamos saber quien vale y quien no vale para esto, pero muchos de nuestros políticos y directivos no han llegado aún a esta fase. Eso no va con ellos, es un tren que viene rápido y probablemente les pille y les pase por encima (los que no hayan oído hablar e interiorizado aún estos conceptos pueden darse por muertos políticamente). La ciudadanía pide un cambio y ese cambio pasa por rendir cuentas de todo lo que haces, desde que ocupas tu cargo, pasando por cómo planificas, cómo ejecutas y cómo dejas las cosas cuando te vas, y durante todo el proceso, mostrando cada una de las acciones, los hitos conseguidos, los éxitos y también los fracasos, las desviaciones, y dando las explicaciones oportunas.  Y todo porque la gente quiere saber no solo lo que se hace, sino cómo se hace y por qué se hace lo que se hace.

Las declaraciones de bienes

¿Y que me dicen eso de publicar también las declaraciones de bienes y las declaraciones del impuesto sobre la renta? ¿Les parece bien? Sinceramente a mi sí. Si te dedicas a la política o estás en un puesto de alta dirección en la Administración creo que es necesario que entres enseñando tus cartas. Nada más entrar en un puesto debes declarar (con datos genéricos) los bienes que tienes, de todo tipo, casas, coches y su valor aproximado, pero también acciones, bienes muebles de alto valor (¿tienes un Picasso en el baño como los tesoreros de postín?), dinero en bancos. ¿Y tu última declaración de la renta? ¿Cuánto declaraste? ¿Te salió a pagar o a devolver? Igual puede ser excesivo, pero creo que es una medida al menos disuasoria para que no hayan desviaciones desafortunadas. Que tienes un patrimonio generoso por herencia, bien por ti. Que te has ganado 1.000.000 de euros en la lotería… genial (bueno si te has ganado diez loterías en pocos años ya canta un poco). Lamentablemente, este tipo de declaraciones, en muchos casos, tiene una letra pequeña que hace que no siempre se declare todo. O también puede ocurrir que, simplemente, a la persona que tiene que declarar no le de la gana de poner lo que tiene, que esconde cosas de forma deliberada. Y si no, cómo se explican que veamos declaraciones de bienes donde algunos de nuestros políticos y directivos tengan 1.000 euros en cuentas corrientes (¿en todas?), o que directamente no tengan a su nombre ninguna casa ni coche (ni siquiera un triste velero amarrado en un discreto puerto deportivo)…vale puede vivir de alquiler. Si esa información es cierta, un tipo o tipa sólo con 1.000 en el banco, después de 15/20 años trabajando ¿va a ser capaz de hacerse cargo de un área de la Administración con un presupuesto de 50 millones de euros? Si no sabes administrarte tu propio dinero, ¿vas a saber como gestionar esa pasta?… yo no lo veo claro. Todo esto va de coherencia y no de cotilleo. Dedicarse a la cosa pública debe llevar implícito que se te mire con lupa, y si no quieres, dedícate a otra cosa… aunque algunos y algunas nunca se han dedicado a otra cosa, entraron en política muy jóvenes y ahí los ves saltando de carguito en carguito y sigo porque tengo un amiguito.

Los sueldos de los empleados públicos

Y quien dice políticos y directivos, dice también empleados públicos. ¿Cuánto cobra un auxiliar administrativo, o un ingeniero de caminos, o un licenciado en derecho, o un delineante que trabaje en una Administración Publica? ¿Eso no debería estar publicado? Pues si, debería estarlo y en algunos casos lo está. Sueldos brutos por categorías. No digo publicar las nóminas de cada uno de nosotros individualizada, porque ahí pueden estar otros conceptos que no tienen por qué ser públicos (p.e. si aparece alguna retención judicial, o si aparece información relativa a una incapacidad temporal).

¿Cuántos de los que se presentan a una oposición no les gustaría conocer el sueldo base del puesto para el que opositan? Yo lo veo de lo más normal, pero me he encontrado con compañeros reacios a esa medida ¿por qué? no lo entiendo. Nuestro sueldo debe ser público, así como otros complementos que tengamos, como trienios (¿cuánto se cobra por trienio en cada categoría?), productividad, o incluso ayudas de otro tipo (médicas, escolares, de estudio, planes de pensiones etc.). Todo esto es información pública y cualquiera debería conocerla.

Una de las cosas que se da entre los sueldos de los empleados públicos es que la variación entre el que menos cobra y el que más cobra pocas veces supera la relación 1 a 3. Es decir, el que más cobra no suele superar en tres veces el sueldo del que menos cobra. Esa diferencia salarial no es mucha, y a veces no se suele corresponder con el nivel de preparación, la dedicación y responsabilidad de cada puesto. Yo considero que en algunos casos debería ser mayor, pero como me pasaba con los políticos, aquí la cosa vuelve a ir en relación a lo que hace efectivamente cada uno en su trabajo.

Ocurre también que entre un puesto base de una categoría y puestos de mandos intermedios y superiores (jefaturas de sección, de unidad o de servicio) la diferencia puede ser tan poca que en muchos casos no compense ir a un puesto más alto. Muchos pueden pensar ¿para qué? ¿para que me vuelvan más loco? ¿más responsabilidad y todo por 50,100 o 200 euros más? Puede que no salgan las cuentas, y lo entiendo. Cada persona es un mundo y para unos 100 euros más al mes le puede sacar de un apuro, pero para otros no.

 

Pero entonces ¿la transparencia no era eso de publicar los sueldos? Ya te he dicho que no, que eso son solo fuegos artificiales, que al principio pueden impresionar, pero después del espectáculo, queda la nada… la transparencia es otra cosa, amigos, pero eso lo contaremos en otro momento.