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El trabajo en remoto funciona, también en la administración pública

Cuando oímos hablar de trabajo en remoto siempre pensamos en equipos localizados en distintas partes del mundo, Madrid, Londres, Miami, Berlin,… una base más o menos estable en un lugar, y trabajadores, en plantilla o freelance, repartidos por cualquier parte del globo. No vengo a descubrir la pólvora diciendo que eso funciona, lógicamente haciendo uso de la tecnología adecuada.

¿Es esto extrapolable a la administración pública? Aquí les cuento mi experiencia.

En octubre de 2017 tuve la oportunidad de ocupar un puesto en el Gobierno de Canarias, mediante una comisión de servicios (una figura que permite, temporalmente, ocupar otros puestos en la misma administración o en otra). Dejaba el Cabildo de Gran Canaria por un puesto en el que ejercía las funciones de la Jefatura de Servicio de Modernización dentro de la Dirección General de Relaciones con la Administración de Justicia (DGRAJ) del Gobierno de Canarias. Otra administración, otros compañeros, otra aventura (si quieres saber más sobre ella puedes leer la entrada que hice en este blog sobre Analítica Pública que lleva Sergio Jiménez).

Cuando se iniciaron los contactos para «reclutarme» se me informó de las condiciones, el Servicio de Modernización de Justicia del Gobierno de Canarias lo componían dos personas de plantilla (sí, han leído bien, dos), un Jefe de Servicio y un Gestor de Proyectos. Punto. Además, existía (y existe) un proyecto de ejecución temporal que supone disponer de personal adicional, conformado en base a una Oficina de Apoyo a la Estrategia de Modernización de Justicia, que en la práctica eran diez personas de perfil técnico superior, de las que solo se cubrieron siete plazas, y de las que solo tres estaban adscritas al Servicio de Modernización de Justicia. En definitiva, tenemos a dos personas de plantilla y tres personas más de apoyo técnico. Cinco puestos, todos ellos ubicados físicamente en la isla de Tenerife (el Gobierno de Canarias suele repartir sus áreas entre las islas de Tenerife y Gran Canaria, no se sabe muy bien con qué criterio, o al menos yo no lo conozco).

Pues bien, a mi me ofrecen hacerme cargo de la Jefatura del Servicio, que había quedado vacante meses atrás, y por tanto, mis otros cuatro compañeros estaban en Tenerife. Y yo, vivo en Gran Canaria y no tenía intención de trasladar mi residencia y trastocar con ello mi vida personal y la de mi familia. Así que mi primera «condición» fue poder desarrollar mi trabajo en dependencias de la DGRAJ en Gran Canaria (que haberlas, las había). En mi opinión, creía que se podría hacer sin mayor problema, aunque es cierto que no es algo habitual en el Gobierno de Canarias. Se me permitió «esta licencia» con un «bueno, vale, pero seguro que tendrás que ir, al menos, una o dos veces a la semana a Tenerife para coordinarte con el equipo ya que hasta ahora siempre habían estado juntos«. Muy bien, y yo pensando «esta es la típica cosa del empleo público de ‘siempre se ha hecho así’«.

Tomo posesión y empieza mi trabajo efectivo. Los primeros días fueron un poco caóticos. Búsqueda de sitio, mesa, silla, ordenador, altas en sistemas, cuentas de correo, etc. Algo que deber  estar bastante automatizado realmente me llevó varios días hasta que pude sentarme en una mesa y decir «ahora empieza lo bueno«. Mientras tanto, contacto telefónico con mis compañeros, y a la semana, una primera visita a las oficinas de Modernización de la DGRAJ en Tenerife. Una oficina pequeña pero coqueta, ubicada en un edificio judicial del municipio de La Laguna. En esa primera visita nos contamos lo básico, yo estaba aterrizando en un mundo totalmente nuevo para mi y la cantidad de información que tenía que asimilar era mucha y mis capacidades limitadas.

Después de esa primera visita a Tenerife, el trabajo debía continuar y tenía claro que la comunicación con mi equipo y la coordinación se podía hacer «en remoto». 

Comunicación por voz

Lo se, algo muy obvio y problema más que resuelto. Teléfonos fijos en todos los puestos, posibilidad de hacer multiconferencias de voz y manos libres. Ademas, por mi puesto, tenía la posibilidad de tener teléfono de empresa, así que yo estaba doblemente localizable, en mi móvil personal y ahora también en mi número corporativo, eso sí, en un móvil personal (de gama media/alta) con doble SIM porque el terminal que me ofrecía el Gobierno de Canarias, era, por decirlo suavemente, un cacharro que le daría como primer teléfono a una hija pre-adolescente (¡ains!, no me lo recuerdes, la que me espera).

Comunicación por vídeo

 Sí, la voz está muy bien, pero siempre es bueno ver la cara de tu interlocutor, sobre todo cuando las reuniones eran de más de 15 minutos (la gran mayoría). Aquí ya empecé a abrir un melón importante. El Gobierno de Canarias tiene una excelente red de equipos de videoconferencia, equipos IP alojados en salas de reuniones que pueden ser reservados en fecha y hora concretas. Yo tenía una sala de videoconferencia junto a mi despacho y mis compañeros en Tenerife disponían de una sala exclusiva para ellos en una sala anexa a su propia oficina. ¡Estupendo! otro problema resuelto. Nos podíamos ver y hablar cuando quisiéramos. Pero aquí empiezo a plantear otra posibilidad. Quiero tener las videoconferencias desde mi ordenador. Aquí pinché un poco en hueso, al menos, al principio. La política de seguridad del Gobierno de Canarias no contempla el uso de aplicaciones informáticas de videoconferencias como Skype (personal). Pero yo insistí, y conseguí que, tanto yo como alguno de mis compañeros, pudiéramos hacer uso del Skype, en su versión personal, dado que ya disponíamos de cuentas que usábamos en otros ámbitos. Pues vale, otro punto para Modernización. 

Pero, oh, sorpresa, aunque no fuese la suite «oficial» de ofimática, el Gobierno de Canarias también disponía de licencias de Microsoft Office 365, y de hecho, todos mis compañeros ya hacían uso de ella. Así que, yo también me apunté. Ademas, era una licencia avanzada, llamada E3, que permitía tener el Office instalado en varios dispositivos, usando una misma cuenta. Además de las aplicaciones básicas archiconocidas (Word, Excel, PowerPoint, Outlook) también teníamos acceso a Skype Empresarial (¡bendito seas!) y a Teams (el Slack de Microsofot). Así pues, otra herramienta de vídeo que sumar y que seria una de las principales, el Skype Empresarial, que además permitía conectarnos más fácilmente con proveedores que ya usaban esta tecnología. Pero ahí no queda la cosa, un par de meses después de mi incorporación, me entero de que el Gobierno de Canarias también tiene licencias de Webex, así que, yo por pedir que no quede, me pido una que me permita crear salas de videoconferencia, y fíjate tú, me dan una de las pocas licencias que había en todo el Gobierno de Canarias para este cometido. Por tanto, tenía en mi mano poder crear salas de videoconferencia, crear y programar reuniones virtuales, y todo ello desde mi ordenador. Pues muy bien, que no sea por no tener herramientas de videoconferencia. Nos vamos a ver, y mucho.

Comunicación informal

Aquí empezamos y acabamos usando WhatsApp. lo se, poco original, pero más que suficiente para nuestras necesidades. Hicimos un intento de usar Microsoft Teams, y. aunque me sorprendió muy gratamente esta herramienta (muy parecida a Slack, que también había usando antes), su funcionamiento no siempre era el esperado, las notificaciones no siempre llegaban y al final acabábamos comunicándonos por WhatsApp.

Comunicación formal

El correo electrónico. ¡Maldito correo electrónico!. Muy a mi pesar, me encuentro con que, realmente la única herramienta con la que contaba el equipo era el correo electrónico. Todo pasaba por él, y cuando digo todo, es todo. Una locura y un caos. ¿Se imaginan gestionar proyectos solo usando el correo electrónico? Pues es lo que había, o lo tomas o lo dejas. Conocer el estado de los proyectos o las tareas pendientes era revisar hilos inmensos de correos electrónicos (algunos anidaban mensajes de varios años). Coordinarse era formar parte de correos electrónicos con diez o más destinatarios, y en muchos ellos donde todos acababan interviniendo. Aquí, poco pude hacer, el correo electrónico formaba parte del pack y tuve que resignarme a usarlo más de lo que me hubiese gustado.

Repositorio de documentación

 Si todos estábamos conectados, necesitábamos un repositorio de documentación común. Me encuentro con cientos de carpetas desperdigadas en decenas de servidores internos. Muchas de ellas obsoletas, o sin usar desde hacía meses o años, pero nadie se decidía a hacer limpieza. Aprovechando el Office 365 (¡gracias Bill!) usamos OneDrive (1 Tb por usuario). Documentación compartida por todos los compañeros y acceso desde cualquier dispositivo. Nada que objetar, señoría.

Herramienta de gestión de proyectos

Para cerrar el círculo, teníamos que poner un poco de orden entre tanto correo electrónico. Aunque he usado, en distintos grados, herramientas como Basecamp, Redbooth, Trello o Asana, aquí tengo que volver a pasar por el aro de las «herramientas corporativas» y empezamos a usar Redmine. Bueno, su interfaz no es espectacular, era algo obsoleta y no tenia app móvil, pero nos servía para mantener un mínimo orden en los proyectos que teníamos entre manos. Cuando empiezas a «pintar» todas las tareas, te das cuentas de la envergadura de lo que teníamos entre manos, y daba miedo.

Si a esto añadimos que también tenia a mi disposición una Microsoft Surface Pro, hablamos de que tenía la posibilidad de mantenerme conectado y con acceso a cualquier tipo de comunicación en cualquier momento. Eso sí, no se incluían datos móviles, esos me los pagaba yo (y me daba igual porque tenía de sobra). Conseguir datos móviles en el Gobierno de Canarias solo estaba al alcance de unos pocos y yo, esta vez, no era uno de ellos (pero tampoco me podía quejar).

En definitiva, mientras estuve trabajando en Justicia demostramos que, con los recursos adecuados, un equipo de trabajo puede funcionar perfectamente en remoto (yo en Gran Canaria y mis compañeros en Tenerife). Probablemente esto que he contado es algo muy obvio para cualquiera que trabaje en el «mundo real» (ese que queda fuera de la administración) pero en el Gobierno de Canarias no era algo tan común.

La aventura en Justicia apenas llegó a los diez meses, abortada (con mucha pena) por cuestiones personales que no vienen al caso. En ese tiempo tuve que viajar a Tenerife unas cinco veces, desde luego, nada parecido a lo que me advertían al principio (una o dos veces por semana). Eso sí, la comunicación con mi «equipo remoto» era constante, nos veíamos y hablábamos todos los días. Los proyectos salían adelante y estábamos coordinados. El correo electrónico y las herramientas de gestión de proyectos y de comunicación informal cumplían su cometido. Me sentía dentro de un gran equipo, y estar en islas distintas nunca fue un problema.

Ya tengo claro que, cuando se quiere, se puede. Y nosotros pudimos. Espero y confío que esto sea la norma general y no la excepción, que en esto, como en otros muchos aspectos, la administración pública siempre llega tarde. 

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Por qué he dejado de escribir en el blog y cómo quiero solucionarlo

No hay más que ver la periodicidad de mis últimas entradas para comprobar que lo estoy dejando morir. Y eso no me termina de gustar.

Inicié el blog a mediados de 2012 como grancanariaTIC.com (el dominio actualmente está libre), en un periodo crítico en mi (desaparecida en ese momento) carrera profesional, y donde pretendía dar voz a aquellos proyectos tecnológicos canarios que me parecían interesantes, fruto de mi inquietud por conocer qué se hacía en el mundo startup en las islas, aunque principalmente centrado en Gran Canaria.

Pocos meses después pasé de grancanariaTIC.com a lucasferrera.com ¿por qué dejar pasar la oportunidad de aumentar/mejorar mi «marca personal» usando mi propio nombre para el blog?. Pues sí que sí. Me lancé a la piscina con mi propio nombre en el dominio. A ello vinieron asociadas cuentas en Twitter, en Linkedin y una fan page de Facebook. ¡Vamos a por todas!

Escribir en mi blog me hacía sentir vivo y en contacto con la realidad. Asistir a eventos tecnológicos, de emprendimiento y estar en contacto con gente que (sobre)vivía de ello me había abierto la mente (cerrada durante mis últimos nueve años trabajando en una Administración Pública). Alucinaba con la cantidad de proyectos que se hacían en Canarias, y con la cantidad de gente que arriesgaba para sacar adelante ideas «innovadoras«. Con el paso del tiempo me di cuenta de que a veces hay mucha ilusión y corazón y poca cabeza en esos proyectos. Conocí gente maravillosa, auténticos cracks que viven la vida de una forma muy distinta a lo que yo estaba acostumbrado. También conocí algún que otro charlatán, pero eran los menos y no suelen durar mucho.

Fue una época muy prolífica para mi blog (más por cantidad que por calidad). Hacía entre 7 y 10 entradas mensuales. Viendo algunas de ellas reconozco que eran puro relleno y aportaban más bien poco, por no decir nada. Llegué a hacerme un pequeñíiisimo hueco en el mundillo porque era «ese tipo que tenía un blog que hablaba de proyectos canarios«.

Pero todo empezó a cambiar en 2014, coincidiendo con mi re-entrada en la Administración Pública y con un cambio de situación familiar que implicaba tener que cuidar a dos preciosas niñas (como cualquier hijo de vecino que es padre). Poco tiempo por el trabajo, por la casa, por las niñas (y por mi mujer, que no se enfade), y poco tiempo para escribir en el blog… ¡excusas!.

Cada vez iba contactando con menos gente, iba conociendo menos proyectos, apenas me dejaba caer en algún evento tecnológico o de emprendimiento. No tenía ganas (o no las sacaba), y todo fue haciéndose una bola hasta que llegado febrero de 2017 no se cómo retomar el tema… o sí.

En la recámara tengo dos entradas de entrevistas que hice a mediados de 2016 y que aún no he escrito, una sobre una herramienta online para preparar los exámenes a PMP y otra sobre una empresa fintech pionera en Canarias y de la que salí absolutamente impactado por el nivel técnico que descubrí a apenas unos cientos de metros de mi lugar de trabajo. No quisiera dejar a ninguno de los dos en la estacada, quiero contar sus historias, he de buscar tiempo para hacerlo.

Tengo que ser consecuente con mi situación. Ya no puedo asistir a tanto eventos. Ya no tengo tanto tiempo para concertar entrevistas con los creadores de proyectos, así que el material se me acaba. ¿Qué opciones tengo?

  1. Abandonar/cerrar el blog. ¿Con lo que me ha costado? No way!! Mi presencia en internet es importante (así lo considero). ¡Piensa otra cosa…!
  2. Tratar de retomar el enfoque de antes. Complicado lo veo. No tengo tanto tiempo para dedicarle a proyectos de los que me tengo que documentar (entrevistas, llamadas, videoconferencias, etc) y a los que tengo que dedicar unas cuantas horas para poder sacar una entrada de más de 1000 palabras.
  3. Dar un giro a la temática de mi blog. Hablando de lo que más conozco en estos momentos, mi experiencia en la Administración Pública en un área como la de Tecnología (y todo lo que ello conlleva). Y eso sin descartar que, en momentos determinados, pueda seguir colando entradas con proyectos e iniciativas que considero interesantes, sobre todo con los dos que he dejado en el tintero, y que «a Jobs pongo por testigo que hablaré de ellos próximamente«

Por tanto, reconozco que he sido muy perezoso en los últimos meses, pero que también debo hacer algo para levantarme. No se cuantos están al otro lado de la pantalla (bueno, algo sí me chivan las estadísticas de WordPress y el Analytics), pero lo que tenga que contar que al menos llegue a alguien, y que ello le pueda servir de ayuda, o al menos, que se pueda reír un rato.

No se diga más, ¡elijo la opción 3!  Ahora me oirán hablar más del interesante y apasionante mundo de la Administración Pública (por favor, eviten caras de desagrado mientras leen esto), los funcionarios también tenemos corazoncito, y no todo aquí dentro son risas, desayunos y días de asuntos propios, pero eso lo iré contando, poco a poco…

 

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Canarias En Hora, ¡identifíquese, por favor!

No hay mas sordo que el que no quiere oír, ni más necio que el que no quiere ver la realidad. La realidad es que el periódico digital Canarias En Hora sigue haciendo caso omiso en cuanto a los deberes legales que debe tener su web. No ha bastado mi correo del 6 de febrero de 2015, ni mi entrada en este blog en septiembre de 2015.  Es más, parece que hasta les molesta que se lo recuerde de vez en cuando por Twitter o Facebook. No es un capricho, es una O-BLI-GA-CIÓN. Señores/as que dirigen Canarias En Hora, TIENEN que poner en su web un Aviso Legal, una Política de Privacidad y una Política de Cookies. Llevan un año y medio en funcionamiento y aún no han cumplido con estos requisitos legales, ¡ya les vale!.  Este es el aspecto actual de su pie de página (donde suelen ponerse este tipo de enlaces legales):

pie-CEH

Ni rastro de Aviso Legal ni de Política de Privacidad (¿qué empresa está detrás de este negocio?). Con las cookies al menos parece que sí han hecho algo, aparece el aviso que permite autorizar la instalación de esas cookies en nuestro navegador…

Aviso-cookies-CEH

Pero, ¡mi gozo en un pozo!, cuando pinchas en «Más información» (donde debería estar la información sobre la Política de Cookies), aparece este mensaje:

politica-cookies-CEH

¡Ups!, tampoco está, el aviso es mero cartón piedra, un decorado, si miras detrás no hay nada. Pero bueno, vamos a ayudarles un poco.

De acuerdo con la LSSI (Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información), Canarias En Hora está obligada, entre otras cosas, a ofrecer esta información: «Su denominación social, Número de Identificación Fiscal (NIF), domicilio y dirección de correo electrónico, así como cualquier otro dato que permita una comunicación directa y efectiva, como por ejemplo un teléfono o un número de fax. Datos de inscripción, en el caso de que la empresa esté registrada en el Registro Mercantil o en cualquier otro registro público.»  ¿Hay algo de esto es un web? Los únicos datos identificativos son lo que aparecen en su página de «Contacto». Pocos datos me parecen. ¿Tan difícil es poner esos datos?  Una simple búsqueda en Internet por los nombres de las personas que parecen estar al frente me llevan a una página del Registro Mercantil, del 10 de febrero de 2015 [PDF]. En la página 5 de ese documento aparece una empresa denominada ETIAZUL S.L. Tiene toda la pinta de ser esta ¿no?:

etiazul-borme

Como Administradores mancomunados dos de las personas que aparecen al frente del periódico digital, objeto social coincidente, domicilio social en el pueblo grancanario del que proceden (o eso he oído), y los datos registrales que TIENEN que publicar en su web (la fecha de constitución de la empresa coincide, día arriba día abajo, con el comienzo del propio periódico digital).  Pero falta un dato más, el NIF. Otra pequeña búsqueda en Internet, y podemos saber que el NIF es: B76213024.

Es curioso como si rascas un poco más, te encuentras en el BORME del 16 de junio de 2016 con esta otra empresa, GREENWICH COMUNICACIÓN S.L. constituida a principios de junio, y con tres Administradores mancomunados que forman parte del equipo actual de Canarias En Hora.

greenwich-comunicacion-borme

Esta tiene un objeto social prácticamente igual, ampliado en la «prestación de servicios profesionales«, y el domicilio social ya se encuentra en las mismas oficinas del periódico. No he sido capaz de encontrar el CIF de esta última empresa, igual es porque es muy reciente su creación y el dato aún no esté disponible.

¿Y qué hay de la LOPD? Veamos si la empresa tiene declarados ficheros ante la Agencia Española de Protección de Datos:

etiazul-lopd

¡Sí! ¡Punto para ETIAZUL S.L.! Al menos el primer paso del cumplimiento de la LOPD está dado (tenerlos declarados no supone el cumplimiento, esto último es algo más complejo). Y entonces ¿por qué no ponerlo en una Política de Privacidad? No lo entiendo.

En fin, que el periódico digital Canarias En Hora está aún por terminar, y es una pena. Es como si te hubiesen entregado una casa, con un buen diseño, bien ubicada, en un piso alto, con vistas, con buenos materiales, y después fallaran en los detalles, como si aún no tuviera la cédula de habitabilidad, tuviese humedades en el salón o la cocina estuviese aún sin montar, un año y medio después de haberte entregado las llaves.

¡Pero si lo más difícil ya está hecho! La web va bien, es rápida, tiene buena imagen, y después fallan en esto que es básico. Ya se los dije en febrero y en septiembre de 2015, y ahora, en agosto de 2016 se los vuelvo a repetir. Señores/as de Canarias En Hora, publiquen en su web el Aviso Legal, la Política de Privacidad y la Política de Cookies. Empresas canarias dedicadas a estos temas legales, por favor, que alguna se ponga en contacto con Canarias En Hora y les explique esto, igual se piensan que es algo que sale de un loco que no tiene nada que hacer y se pone a escribir un post un domingo a las diez de la noche.

Espero que a la tercera vaya la vencida, y además de presumir de visitas y de usuarios (que me alegro mucho por los anunciantes, aunque su estrategia de atracción de tráfico me parezca muy discutible), presuman también de dejar terminadas las «cosas» legales de la web.

¡De nada!

 

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¿Cuánto se cobra por escribir en un blog?

Comencé este blog hace unos cuantos años, ya llevo escritas más de doscientas entradas, unas con más éxito que otras. Cuando empiezas un blog personal como este no lo haces por dinero, es evidente. Te mueven otras inquietudes, en mi caso contar cosas que veía a mi alrededor, relacionadas con tecnología, con emprendimiento, con redes sociales y alguna cosilla más. ¿Qué gano teniendo un blog? Dinero no, desde luego. Es más, costarme me cuesta algo menos de 200 euros al año (contando hosting, dominios, etc.). A eso hay que sumarle lo que valen las horas semanales que le dedico, que en muchos casos suelen ser horas nocturnas (¿no se cobra más por la noche?). Además, mi blog no tiene publicidad (no tendría mucho sentido porque no genero un tráfico suficiente como para que a alguien le fuese rentable pagarme por ello) y tampoco hago post patrocinados, todo lo que cuento en mis entradas son opiniones o experiencia propias, nadie me obliga a hablar de ellas y nadie me paga por hablar bien (o mal) de algo o alguien.

Por tanto, a la pregunta ¿cuánto se cobra por escribir en un blog? En mi caso, por mi blog, nada, cero, es más, me cuesta dinero, pago por ello. Pero indirectamente me produce otros beneficios, uno de ellos es la satisfacción personal de contar cosas o de poder ayudar a «alguien» con lo que escribo. Otro beneficio indudable es apoyar mi marca personal, más de uno y de una ya me conoce por se «ese tío del blog», mi nombre ya suena algo en el mundillo por el que me muevo (¿cómo se cuantifica eso?, difícil).

Como buen bloguero, me gusta mantenerme informado leyendo otros blog, decenas, cientos probablemente.  Así que una vez pensé ¿y si empiezo a escribir para otros?. Veía grandes blogs de tecnología, los que más me atraían, seguro que con miles de visitas diarias, entradas que eran compartidas cientos de veces en el mismo día, con autores que se curraban las entradas. Así que quise probar. Este tipo de blogs de tecnología en español suelen abrir varias veces al año convocatorias para que entren nuevos autores, así que presenté mi candidatura a varios de ellos. Casi nunca me contestaban, y en otras sí lo hacían y les enviaba una muestra de mi trabajo y nunca más volvía a saber de ellos (¡no soy tan bueno, ya lo se!). Pero hace un par de meses, uno de estos blog sí me respondió pero me dio más información de la que pensaba. Me dijeron las condiciones por las que trabajaría para ellos. Este fue el correo que recibí:

correo-blog

¡OJO! al detalle del nombre, me llama Juan. Es lo que ocurre cuando tienes una demanda grande y le envías el mismo correo a mucha gente.

Nunca contesté al correo. Me parecía una burla, y lo peor de todo, por lo que me he ido enterando después, es hasta una gran oferta comparado con lo que se está pagando por ahí (hasta 0,80 euros por artículo).

¿Alguien sabe lo que cuesta escribir una entrada en un blog? En mi caso, no menos de tres horas. No solo es escribir y que te fluyan las palabras, es maquetar, es encontrar (y muchas veces retocar) imágenes, es revisar, es poner los enlaces a otras fuentes.

En este caso concreto, me pedían entre 400 y 600 palabras (hasta donde estás leyendo ya llevo casi 600), con, al menos, dos imágenes de alta calidad (lógicamente las tendrás que buscar de bancos de datos gratuitos o bien ser un experto fotógrafo). Encima te indican que los artículos podrían ser tutoriales, guías, etc. ¿Eso en 400 palabras? Imposible.

El remate final viene cuando sería recomendable que tuviese todos los dispositivos de Apple posibles, como tengas uno de cada ya te habrás gastado no menos de 3.000 euros.

Y todo ello por 2 euros por artículo. ¿Y cuántos estarías dispuesto a escribir al día? No se, dime tú, ¿cuántos quieres? ¿tres, cuatro?, claro que sí, me encanta pasarme 12 horas al día escribiendo para ti por 8 euros.  A eso entiendo que hay que sumarle impuestos y si eres autónomo habrá que retenerle el IRPF. ¡Un chollo!

¡Eh! si fuese autónomo solo tendría que escribir 150 artículos al mes (5 diarios) para cubrir el coste de las cotizaciones a la Seguridad Social. Con 300 artículos mensuales ya tendría una facturación de 600 euracos, eso son solo 10 artículos al día, pero claro, ya no podría tardar tres horas por cada uno de ellos, tendría que hacerme super eficiente, mi mente no podría parar de crear contenido, viviría por y para el blog.

¡Anda y que les den! Lo triste es que hay gente que lo hace, y por mucho menos. No me imagino la situación de esas personas. Esclavos modernos. Economía sumergida 100%. Y en muchos casos fomentado por grandes portales, en los que parece que te están haciendo el mayor favor de tu vida.

Yo seguiré con mi blog, con mis cositas, hablando de lo que me de la gana y cuando me de la gana, y pagando por ello.

 

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El periódico Canarias En Hora y su falta de información (legal)

Parece contradictorio hablar de un periódico y de «falta de información«, pero en este caso es un hecho. Vaya por delante que la crítica que voy a hacer en estos momentos nada tiene que ver con los profesionales que están detrás, todos o casi todos periodistas con muchos años de experiencia en lo suyo. Muchos de sus artículos me gustan, la fotografía es impecable, los nuevos blogs tienen muy buena pinta, la web es atractiva (aunque últimamente empieza a parecerme algo caótica) y su visualización en dispositivos móviles es excelente.  En general, la gente que trabaja ahí me da muy buen rollo.

Dicho esto, empecemos por el principio. Canarias En Hora es un periódico digital que nació en febrero de 2015. Supongo que el trabajo previo hasta que vio la luz públicamente fue ingente (meses o hasta años). La expectación los días previos he de decir que fue intensa. Muchos deseábamos contar con un nuevo elemento dentro del panorama periodístico de las islas. Tenía pinta de ser algo «fresco«, más desenfadado y claramente diferenciado del resto de publicaciones con un corte «más tradicional«.

Canarias En Hora es un negocio «digital«. Es una web de información, de opinión y que incluye publicidad. Montar una web es como abrir un local físico. Cuando abres un local tienes que pedir una serie de permisos, de licencias, cumplir una cierta normativa que depende del negocio, si sirves comida, tus empleados deben tener la habilitación para manipular alimentos, si tienes una terraza en la calle debes pedir permiso para ocupar un espacio público, si vas a tener aire acondicionado o tener música en directo, más permisos y licencias. Cuando abres una página en Internet no hay que hacer tanto papeleo, para que nos vamos a engañar, dale unas nociones básicas a cuatro chimpancés y con las herramientas que hay hoy en día estoy seguro de que son capaces de poner algo «online«.  En la web vuelven a haber diferencias, no es lo mismo si lo que abrimos en un blog personal de recetas de cocina, que si abrimos una web para vender billetes de avión y estancias en hoteles. Igual que no es lo mismo si lo que ponemos online es un periódico digital, donde recogemos datos personales, donde utilizamos cookies y donde mostramos publicidad. ¡OJO! Aquí también hay que cumplir ciertas Leyes.

El 6 de febrero de 2015, y sin que nadie me lo pidiera, envié el siguiente correo electrónico a la dirección de email que aparecía en ese momento en el formulario de contacto de la web: contacto@canariasenhora.com, con el título: «Consejos y recomendaciones para la nueva web»

Hola,

mi nombre es Lucas Ferrera. Tengo un blog donde hablo de Tecnología hecha en Canarias (también de redes sociales, legislación tecnológica, etc.). Sigo a gran parte del equipo en las redes sociales, y desde hace varias semanas esperaba con ansia el nacimiento de este nuevo medio de comunicación como es Canarias En Hora.

Lo primero de todo ¡enhorabuena! por el trabajo realizado. Conozco a la gente de 21ninjas y me consta su buen trabajo técnico, la web ha quedado fantástica, completamente distinta a cualquier otro periódico digital. Sin embargo, como «opinador» de proyectos tecnológicos me voy a permitir la licencia de comentarles en privado algunos aspectos que considero deben cuidar, unos más de tipo «estético» pero otros de tipo «legal».

LOGO DE TWITTER
Este es un aspecto puramente estético, de poca importancia, pero para los que estamos acostumbrados a ver muchas webs este es un aspecto que «chirría». El logo de Twitter que ponen en la parte superior es incorrecto. El «pajarito» hace años que perdió su «cresta», ahora tiene unas líneas más limpias y nunca debe estar girado mirando a la izquierda. Les dejo un enlace donde Twitter recomienda cómo poner el logo: https://about.twitter.com/es/press/brand-assets

FORMULARIO DE CONTACTO
En cuanto a la dirección, se echa en falta especificar el código postal, y, supongo que por prisas, siempre da más credibilidad poner un teléfono fijo (aunque igual es algo que están tramitando). Tengan en cuenta que con el formulario de contacto están recabando datos personales, y por tanto deben informar al usuario de que se recogen esos datos y su finalidad, de acuerdo a la Ley 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal.

LSSI
La Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información obliga a una serie de cuestiones para todas aquellas webs que supongan una actividad económica,como es el caso de este periódico. Una de la cosas principales que deben tener (en algún lado, normalmente en una página aparte que sea «Aviso Legal») es la identificación clara y explícita de la realidad jurídica que existe detrás de la web. En este caso, debe aparecer claramente el CIF/NIF, Nombre/razón social, inscripción registral en caso de que sea una empresa (libro, tomo, etc.), dirección y medios de contacto. El incumplimiento de esta Ley puede suponer sanciones económicas. Tienen más información aqui: http://www.lssi.gob.es/la-ley/Paginas/preguntas-frecuentes.aspx

LOPD
La Ley 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal también obliga a una serie de tareas siempre que se traten datos de carácter personal (ya sea personal propio de la empresa, en este caso, los trabajadores, como cualquier otra persona física que se relacione con ustedes, por ejemplo, a través del formulario de contacto). La Ley exige que, antes de empezar a tratar los datos personales, se declare ante la Agencia Española de Protección de Datos aquellos ficheros que contengan esos datos (p.e. Personal, Contactos, etc,), se tomen las medidas de seguridad que exige la Ley y se disponga de un Documento de Seguridad que deberá estar disponible para la Agencia. La información relativa a la LOPD debe aparecer claramente reflejada también en la web, o bien en el mismo apartado de «Aviso Legal» o en otro que se llame «Política de Privacidad». Nuevamente, recabar y tratar datos personales sin seguir las normas establecidas pueden suponer sanciones, aunque inicialmente se opta por un apercibimiento.

Bueno, eso es todo, espero no haber sido muy «petardo» pero cuando veo «cosas» que creo que no están bien debo comentarlas (a veces en privado,como ahora, y a veces publicando algo en mi blog, pero este último no es el caso).

Como última sugerencia (y ahora barro para casa) echo en falta un apartado de «Tecnología», que en Canarias tenemos mucha y buena (¡¡yo no doy abasto con todos los temas que tengo pendientes de hablar en mi blog!!)

Reciban un cordial saludo.

Nunca tuve respuesta. Igual les molestó, o igual no llegaron a recibirlo, o lo pasaron por alto si esos días les llegaron muchos otros correos. ¿Por qué lo envié? Sinceramente porque me nació. Me parecía que con esto ayudaba en el nacimiento de este nuevo proyecto. No tenía ninguna necesidad ni obligación de hacerlo. De hecho tampoco se trata ningún estudio profundo, sino de una serie de pinceladas que me parecía importante que el proyecto tuviera en cuenta.

En la actualidad, casi ocho meses después de abrir la web, la cosa sigue igual. Este es el aspecto que tiene el pie de la web:

CeH-pie

La información del pie se basa en cuatro enlaces, uno de «Contacto«, otro de «Blogs» (de hace pocas semanas), un «Acerca de» y el «Equipo«. Además, también es posible suscribirse a una lista de correo para recibir un email diario con las noticias más importantes. Al suscribirnos en esa lista dejamos un dato personal, nuestro correo electrónico.  En este pie falta información «Legal«.

En el menú lateral podemos encontrar esto:

CeH-menu

 

Otro tanto de lo mismo. Se hace referencia a los mismos enlaces del pie. Aquí se puede apreciar el logo utilizado para Twitter, que como dije en mi correo, no es muy «oficial«.

El formulario de contacto luce así:

CeH-contacto

La información de contacto me parece pobre. Poner solamente un teléfono móvil no da muy buena imagen. Es muy sencillo y barato disponer de un teléfono fijo, real o virtual. En el formulario de contacto volvemos a dejar datos personales. ¿Se están tratando de forma adecuada? He sido incapaz de encontrar en el Registro de la Agencia Española de Protección de Datos ningún dato al respecto, y es normal. ¿Cuál es la empresa o empresario individual que está detrás de Canarias En Hora? ¿Cuál es su Razón Social o CIF / NIF? Esta información es imprescindible que aparezca en la web.

¿Y cómo lo hace la competencia (solo un par de ejemplos)?

laprovincia-avisolegal

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Así pues, escribir artículos interesantes está muy bien, hacer fotografías geniales está muy bien, tener autores invitados de todo signo y color está muy bien, tener publicidad está muy bien (¿de eso viven, no?), tener canales temáticos que tocan la fibra de los aficionados al fútbol locales está muy bien, tener cientos de miles de visitas mensuales es impresionante, tener actualizados varios perfiles en redes sociales es estupendo, pero tener una web que no cumple con ciertas obligaciones legales no está tan bien. Montar un proyecto de este tipo no debe ser algo que se haga con «cuatro duros«. Es muy evidente el apoyo económico de un grupo empresarial canario que aparece en casi todos los espacios publicitarios del periódico digital, por tanto, no parece que sea un problema de dinero.

Señor (o Señora) Gerente de Canarias En Hora, gástese «las perras» en contratar a un asesor legal con experiencia en el ámbito tecnológico para arreglar estos pequeños detalles (en Canarias tenemos unos cuantos, y muy buenos, por cierto, le puedo dar referencias sin ningún compromiso).