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Diferencias entre perfil y página en Facebook y LinkedIn

Hola amiguitos (hay que poner la voz de Coco de Barrio Sésamo para leer este párrafo), en el capítulo de hoy vamos a ver la diferencia que existe entre Perfil personal y Página. Ya sabemos lo que es «arriba y abajo«, «izquierda y derecha» y «cerca y lejos«. Hoy aprenderás algo igual de básico si estás en Facebook y/o en LinkedIn.

Esta entrada ha sido inspirada por la gran Desirée Delgado, que harta de encontrarse con esta situación (al igual que yo) hizo un comentario en Facebook al que yo respondí sobre la marcha.

Perfiles y Páginas en Facebook

Facebook nació como una red social de estudiantes de Universidad donde cada uno tenía una ficha personal con sus datos de contacto básicos. Ese fue el inicio del Perfil. Al principio todos teníamos Perfiles, creados para personas, humanas. En el Perfil cuelgas lo que te de la gana de ti y tienes los amiguitos que quieras tener. Te juntas con otros de tu misma especie y creas vínculos eternos como si estuvieras en la casa de Gran Hermano. Por tanto, si eres una persona y quieres estar en Facebook con un montón de humanos-amiguitos-virtuales tienes que abrirte un Perfil.

Si eres un tipo o una tipa muy muy famoso/a, si tienes un bar, una asesoría, un pequeño hotel rural y quieres darlo a conocer en Facebook, o tienes un producto o un servicio que son «la bomba«, entonces NO TE CREES UN PERFIL EN FACEBOOK. Esas cosas que he nombrado no son humanas, son negocios, productos o servicios (¿notas la diferencia?). Para todo eso existen las Páginas de Facebook. No te voy a decir cómo crear una página, para eso ya está Google. Las Páginas tienen fans. A los humanos «Nos gustan» las páginas, nos hacemos fan de tíos y tías famosas, seguimos a marcas, a blogs de tecnología como el de ese tipo calvo que no me acuerdo como se llama, seguimos a cadenas hoteleras y a la cafetería donde vamos a desayunar. Las páginas NO tienen amiguitos, tienen seguidores.  Desde los Perfiles personales se administran las Páginas (lo se, la cosa se complica). Tú, persona, que tienes un Perfil, puedes ser Administrador de una o varias Páginas. Nadie dijo que esto fuera fácil, si quieres estar en Facebook aprende a estar. No quedes como un paleto abriendo un Perfil como si fuese una página. NO quiero hacerme amiguito de una página. NO me envíes solicitud de amistad desde perfiles personales creados para una empresa.  NO quiero ver esto:

AmigoEmpresasFB

 

Es muy cutre, da mala imagen (para ti), denota que no tienes ni idea de esto de las redes sociales y si te importa tan poco saber cómo funciona esto a mi me importa aún menos seguirte. En ese momento pulso el botón «Eliminar la solicitud».

 

Perfiles y Páginas en LinkedIn

Una vez que hemos aprendido eso en Facebook vamos a LinkedIn. ¿Que qué es LinkedIn? Si en serio me preguntas eso y eres un profesional (de cualquier cosa), te pido, por favor, que dejes de leer, cierres esta página, abras tu navegador preferido, teclea «www.linkedin.com» y DATE DE ALTA. Ya lo había dicho en otra entrada, si no estás en LinkedIn, no existes.

Bueno, vale, entendemos que ya estás en LinkedIn. Aquí volvemos a tener nuestro Perfil personal. Más bien nuestro Perfil profesional. LinkedIn es «el Facebook del mundo profesional» (no me hago responsable de esta declaración).  En LinkedIn tenemos un Perfil donde especificamos nuestra vida profesional (estudios, trabajos, cursos, certificados, colaboraciones, etc.). Con tu Perfil de LinkedIn puedes crear una red de contactos. LinkedIn está para hacer contactos profesionales. Para formar parte de grupos con intereses comunes. Para hacer networking. Se hace networking entre personas, humanas nuevamente. Así pues, los Perfiles en LinkedIn podríamos decir que son como los Perfiles en Facebook.

Las personas que estamos en LinkedIn solemos trabajar, bien en nuestra propia empresa (o proyecto) o bien por cuenta ajena (vamos, que trabajas para otros). Para las empresas existen las Páginas de empresa. Podemos hacer un símil entre Página de Facebook y Página de empresa de LinkedIn pero sólo en parte. Crear una Página de empresa en LinkedIn no es tan sencillo y LinkedIn deja muy claras las condiciones para poder hacerlo (esto no es la selva de Facebook). Las Páginas de empresa de LinkedIn tienen «seguidores«. Yo soy libre de seguir a las empresas que me interesan y estar al tanto de las novedades que publiquen a través de sus Páginas. Otra vez me empiezo a cabrear. Yo NO QUIERO entrar en contacto con una empresa. La quiero seguir libremente. Si tienes una empresa, crea una Página de empresa en LinkedIn, no te crees un Perfil. Así es como comparte contenido una Página en LinkedIn:

hp-linkedin

Al igual que con Facebook, lo que nunca debes hacer en LinkedIn es, siendo una empresa, crearte un Perfil personal, porque si no pasan cosas como estas:

iaa-linkedin

Un perfil personal de nombre «Islas» y apellidos «Afortunadas Air«, con el cargo de «Compañía aérea» y en el puesto actual de «Autónomo«. Además, esta compañía aérea/señor autónomo tiene 459 contactos. Si alguien hubiese aconsejado a esta empresa (¡espera, eso ya lo hice yo!) le hubiese dicho que, por ejemplo, el Gerente se hiciese un Perfil personal en LinkedIn y que a su vez, la empresa, si existe, se abriese una Página de empresa en LinkedIn. Además, desde el Perfil personal puedes enlazar con la Página de empresa, diciendo que trabajas allí. La Página de empresa puede publicar sus novedades y puede tener seguidores. El Perfil personal del Gerente puede tener contactos, todos lo que quiera.  Si aún te quedan ganas de saber algo más acerca de LinkedIn te recomiendo este blog que exprime LinkedIn.

Bueno niñas y niños, eso es todo. Espero que les haya gustado el capítulo de hoy. No se pierdan próximamente los capítulos donde hablaremos de «Por qué debes eliminar el Flash por completo de tu página de empresa» o «Cómo conseguir muchas papeletas para que te denuncien ante la Agencia Española de Protección de Datos«.

 

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Los 7 pecados capitales en la gestión TIC de una Administración Pública

Más de trece años trabajando en Administraciones Públicas (locales) en Gran Canaria y más de cuatro en el sector privado y por cuenta propia (y manteniendo siempre el contacto con «el mundo real«), me han hecho darme cuenta de las grandes diferencias en la gestión de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) que existen entre el ámbito público y privado. Muchas de las acciones y actitudes en las Administraciones Públicas no serían toleradas en la empresa privada.  En mi carrera me he encontrado con muchas situaciones, buenas, no tan buenas, regulares, malas y pésimas. Aquí expongo algunas de estas últimas:

1 La Ignorancia: no saber, no tener la capacidad técnica suficiente para abordar los problemas. No conocer qué se hace en otros sitios. No sacar la cabeza del nido. No formarse de forma continuada (y obligatoria).

2 El Descontrol: no controlar la situación, los proyectos, los presupuestos. No medir las acciones, las tareas. No planificar. Lo que viene siendo «andar como pollo sin cabeza«.

3 La Irrelevancia: no destacar. No liderar. No contar para las decisiones. Que el Departamento TIC sea el último en enterarse de algo, que, curiosamente, depende mucho de las TIC y hay que ponerlo a funcionar «para ayer«. No saber dar un puñetazo sobre la mesa cuando sea preciso.

4 La Pasividad: no hacer nada, o peor aún, «hacer lo de siempre«. No tratar de cambiar las cosas «porque siempre se han hecho así«. Este pecado está influido por la Ignorancia y la Irrelevancia.  Probablemente este pecado sea uno de los más comunes, de los que hacen que las cosas nunca cambien y que la Administración siempre sea un dinosaurio llevado por trogloditas digitales.

5 La Improvisación: hacer las cosas sobre la marcha, sin un plan. Claramente influido por el Descontrol y la Irrelevancia. No tener un Plan hace que no sepas a dónde ir. No saber a dónde ir hace que parezcas inseguro. Nadie confía en alguien inseguro, nadie lo tiene en cuenta. Si eres inseguro vendrá alguien con más seguridad (pero con menos conocimientos en la materia) y te dirá lo que tienes que hacer.

6 El Desapego: el pensar «esto no va conmigo«, «yo no voy a heredar esto«, «a ver si dan las tres para irme a casa«. No digo que uno deba ver su trabajo como su único fin en la vida, pero tampoco que solo sea «ese sitio a donde voy de ocho a tres y me pagan por ello«. La falta pasión y la Irrelevancia llevan a la Pasividad, y ésta lleva al Desapego. ¿Si falla algo? «Ya mañana, si eso, lo miro.»

7 La Irresponsabilidad: no tanto el no actuar con responsabilidad (que a veces también) sino más bien no hacerse responsable de nada, de decisiones mal tomadas o de no tomar decisiones, de proyectos que son a todas luces un fracaso, de gastos para cubrir la cuota (gastar por gastar, que no invertir). También influido por el Descontrol, la Ignorancia y la Improvisación.

Seguramente se me podrían ocurrir más pecados (y virtudes, seguro que si me empeño las encuentro), pero el siete es un número bonito. Pecados que cometen (o pueden cometer) tanto el personal eventual (los que van y vienen cada cuatro años y que suelen tener cargos de responsabilidad) y principalmente los funcionarios, el personal que está en el día a día de la gestión TIC. Soy de los que creo, y estoy convencido de ello, de que el cambio debe partir de nosotros, de los funcionarios. No creo que deba venir nadie de fuera a decirnos cómo se deben hacer las cosas. Los funcionarios somos  los que debemos liderar esa gestión, aunque un buen apoyo «con criterio» en escalas superiores siempre es bienvenido para acelerar el proceso. Haciendo frente a la ignorancia, al descontrol, a la irrelevancia, a la pasividad, a la improvisación, al desapego y a la irresponsabilidad seguro que se pueden lograr grandes cambios en la gestión TIC de las Administraciones Públicas. ¿Apostamos algo?

 

 

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Lo más visto de 2014

Llega el «top five» de mi blog. Las entradas más vistas y las más compartidas de un año, este que acaba, en el que he bajado mi ritmo de publicación, pero en el que he ido aprendiendo a seleccionar más lo que publicaba, quitando relleno. Me he vuelto más perezoso (todos los bloggers pasamos por pequeñas crisis) y también he acortado el tamaño de mis entradas. Estoy convencido de que podía haber dado más de mi, pero esto es lo que hay. Al menos sigo en la brecha después de más de dos años, tratando de contar experiencias, expresar opiniones y haciéndome eco de proyectos canarios relacionados con tecnología y redes sociales. Este ha sido mi «top five«, empiezo por el quinto más visto y termino con la entrada estrella (¿o estrellada?):

Una de aparcamientos (app)

Aparcar en Las Palmas de Gran Canaria nunca fue tan fácil.  Es una entrada ¡de 2012!, ni siquiera aparece compartida en redes sociales porque hice un cambio en el blog y perdí todas esas estadísticas en el diseño actual. Aún así todos los años se cuela entre las entradas más vistas. No tiene nada de especial, simplemente tiene las palabras adecuadas.  Este es un ejemplo claro de que el contenido es el rey y que el uso de un buen título es importante. Habla de una app de SAGULPA, la empresa pública de Las Palmas de Gran Canaria que gestiona los aparcamientos, lo que la hace tan vista es que si buscas en Google la frase «aparcar en las palmas» aparece mi entrada en primer lugar, así de claro.  No se si esta entrada ha hecho que suban las descargas de la app de SAGULPA, pero si ha sido útil para alguien me doy por satisfecho.

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Una de opinión polémica

 Trabajar en Informática en una Administración Pública (I). Una entrada de febrero de 2014. No destaca porque haya sido compartida muchas veces, poco más de 20, pero sí se coloca en el 4º puesto en número de visitas. Una opinión muy personal de lo que supone trabajar en un departamento como Informática en una Administración Pública Local. Mi experiencia de más trece años trabajando en dos Administraciones distintas me hacen formarme una opinión que entiendo no sea bien recibida por personas que se vean reflejadas.  Se supone que esta iba a ser el inicio de una serie de entradas relacionadas con el tema, de ahí el «(I)«. Visto el éxito tendré que ir a por la segunda.

Un clásico, jugando a montar una aerolínea

 Islas (des)Afortunadas Air, difícil hacerlo peor. Este fue el inicio de una «cuatrilogía» (allá por septiembre de 2013) y sin ninguna duda la entrada más vista en mi blog en todos los tiempos (compartida más de 220 veces). Ha sido una de las pocas que ha llegado a Menéame, y eso te da un subidón. Poco tengo más que decir de este proyecto, que a fecha de hoy sigue igual (o peor) que cuando empezó, pero increíblemente sigue en pie, al menos su página de Facebook.  Esta entrada supuso para mí enfrentarme a reacciones que nunca me hubiese imaginado, llegando a tener una sensación de acoso real.  Supe lo que eran los trolls, gente que insultaba «a trocho y mocho» y que trataba de imponer opiniones y (sus) verdades que se han demostrado más débiles que un castillo de naipes. Durante muchos meses, esta entrada aparecía de las primeras en Google cuando buscabas por «islas afortunadas air«.

Una idea ingeniosa para un problema real

 iCanduty, compra desde Canarias sin preocuparte de la aduana. Una entrada de octubre de 2014. Compartida en redes sociales más de 130 veces. Está a muy pocas visitas de la 1ª y al ser una entrada reciente tiene mucho mérito que se haya colocado en esta posición. Esto significa que a la gente le interesa el tema, ¿y a quién no? Los canarios y nuestros «problemilllas» para comprar online. Pues si quieres saber una forma de «esquivar» el problema te recomiendo que leas con detenimiento lo que me cuenta José Ramón Sendra, la persona que ha ideado iCanduty.

La cuarta parte y quizá la última (o no)

 Islas Afortunadas Air me hace caso. En mayo de 2014 publiqué la última parte del culebrón Islas Afortunadas Air. En esa entrada demostraba que el «proyecto» seguía siendo eso, una simple fanpage de Facebook. Detrás de unos números que publicaron en la información de la página (hoy ya no hay rastro de ellos), haciéndolos pasar por unos códigos «super oficiales» se escondía un código seguro de verificación (CSV) que permitía comprobar un documento oficial del Registro Mercantil en el que se hacía una reserva de nombre para montar una Sociedad Limitada con el nombre de Islas Afortundas Air. Una chapuza más de un proyecto que ya ha decepcionado a miles de personas que en su día confiaron en que podría ser algo real.  Algo que contribuye a que sea la entrada más vista es su posición en las búsquedas de Google por «islas afortundas air«. En cuarta posición detrás de su Facebook, su página principal (en construcción), su perfil de Linkedin (un perfil personal de un tipo que es «autónomo«) y después la mía (por delante de muchos medios de comunicación tradicionales). Muy difícil limpiar ese rastro.

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Y esto ha sido todo. En 2015 más (o mejor). ¡Muchas gracias por seguir ahí!

 

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Mi hija de tres años ya tiene correo electrónico

Ya está. Hace un par de días lo hice.  Llevaba tiempo pensándolo y al final me he decidido. Creo que he hecho bien. He abierto una cuenta de correo electrónico a mis hijas de tres y seis años. Hace una semana leí un artículo (siento no poner la fuente porque no lo guardé como favorito y ahora está entre toda la maraña de fuentes RSS que consulto a diario) en el que se proponía a los padres abrir un correo electrónico a sus hijos e ir enviándole mensajes con reflexiones, con fotos, con momentos especiales, y al cumplir (la edad reglamentaria para tener correo) le dieras la contraseña y que viera todo lo que habías ido enviando durante esos años.  Esta no es mi idea, pero creo que sí fue el detonante para que me decidiera a hacerlo. No, no voy a enviar mensajes a sus cuentas de correo diciéndoles como me siento. De momento les he enviado solo uno con el asunto «Prueba» (¡genial, con esto le estoy quitando toda la magia!), y el equipo de Gmail por supuesto les ha dado la bienvenida como se merece cualquier cliente de esta plataforma.

¿Y para qué quieren unas niñas de tres y seis años una cuenta de correo electrónico? Lógicamente, de momento para nada. Pero al menos les he reservado un nombre de correo electrónico «decente«. ¿Y que quiere decir «decente«?  Algo que no suene «cutre«.  A ver,  me explico. ¿Cuantas cuentas de correo deben existir en Gmail? No tengo ni idea, ¿cientos de millones? no creo que me quede corto. Los que empezamos en este mundillo hace unos cuantos años (cuando aún teníamos pelo) lo tuvimos más fácil para escoger una cuenta de coreo electrónico con el dominio genérico de Gmail. Pero ¿alguno de ustedes ha intentado abrirse una cuenta de Gmail últimamente? Como te llames José García o María Pérez lo tienes claro, ya podrás intentar todas las combinaciones posibles, que al final tendrás que elegir una cuenta de correo del tipo «josegarcia65884@gmail.com«, siendo esos números algo aleatorio o, lo que es peor aún, parte de un código de identificación de algún tipo. ¿Es serio tener una cuenta de correo con ese nombre?

La razón principal es que los nombres de las cuentas de correo genéricas de Gmail SE ACABAN. ¿Cuántas cuentas de correo de Gmail se crearán en los próximos diez años? ¿Van a tener que esperar mis hijas hasta que cumplan 14 años para abrirse su propia cuenta de correo? Por cierto, la edad aún es algo en lo que no he pensado, no se si será con 14, con 12 o con 18, pero que van a necesitar un correo electrónico eso no hay quien me lo discuta.

Yo lo veo como sacarles el DNI. Lo van a necesitar tarde o temprano, y en vez de hacerles un DNI «de los chinos» estoy yendo a la comisaría de Policía y sacándoles el oficial. Estoy evitando que mis hijas tengan un correo electrónico del tipo «chulita2011@gmail.com» o «lfer080308@gmail.com«. No, yo les he sacado una cuenta «bonita«, que las representa. Nada de números. He elegido un nombre de cuenta antes de que venga otro listo o lista que tenga la misma idea que yo y que encima tenga una hija que se llama igual que alguna de las mías. ¡Ja! ¡He llegado primero!

¿Y qué voy a hacer con sus cuentas ahora? Pues de momento acceder a ellas periódicamente, básicamente para que Gmail no me las borre. No se muy bien cuál es la política de Google respecto a las cuentas de correo inactivas pero supongo que tendrá algún proceso que detecta cuentas que no se hayan usado en X meses/años y le dará un periodo de gracia antes de cargárselas. Eso espero que no ocurra. Con entrar al menos 6 o 7 veces al año será suficiente. Cuando llegue el momento y las necesiten allí estará su papá para darles una sorpresa.

La cuenta de correo electrónico es imprescindible para casi cualquier registro que quieras hacer en cualquier servicio de Internet. ¿Y cuando tengan móvil? Tanto para Android como para iOS van a necesitar una cuenta, y en vez de utilizar la mía, ellas tendrán que tener la suya propia.  ¿Qué vendrá primero, el móvil o la cuenta de correo electrónico? Igual llegan a la par.

Probablemente no sea el mejor padre del mundo, probablemente no juegue con ellas lo suficiente, probablemente les grite algo más de la cuenta, probablemente (eso seguro) no sea un padre que les enseñe algún deporte (¡y lo se, el ajedrez no es un deporte, aunque algo de eso sepa!), pero sí espero ser un padre responsable en el uso de la tecnología, porque han nacido en una época distinta a la mía, porque no saben lo que es lo «analógico«, porque viven rodeadas de tecnología, con un padre (medio) «friki» que siempre anda con «cacharritos«, porque Internet para ellas siempre ha existido, porque saben que uso la red para «bajarme cosas«, porque saben lo que es un WhatsApp y un correo electrónico, porque usan los dispositivos táctiles como si fuese la cosa más  normal del mundo. Allí estaré yo para poner un poco de orden, para decirles lo que está bien y lo que no está tan bien, para hablarle de las bondades y los peligros, para darles consejos sobre seguridad y, por qué no, sobre ciber-acoso.

Todo empieza por un correo electrónico. Acabar nadie sabe donde acaba, si es que acaba. Yo ya les he puesto su primera piedra «digital». Igual soy un exagerado, pero me siento bien. Creo que es mi responsabilidad. ¡Ah! y no me he podido resistir (había cogido carrerilla), también les he sacado su propia cuenta de Twitter (asociada a su nuevo correo electrónico), todavía son un «huevito«, pero de eso hablaré otro día. 🙂

 

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No es el espacio, estúpido

Ya en su día, Alejandro Ramos en una de sus entradas de su espacio «Frikadas las justas» hablaba de una posible burbuja tecnológica en Gran Canaria, y hace unas semanas, en una de las últimas entrevistas que le han hecho a Gustavo Medina volvía a salir algo del tema. De nada sirve tener un espacio mega-estupendo de la muerte si no se incentivan otros aspectos y si las ideas no son buenas. Muchas Administraciones Públicas siguen viendo el emprendimiento como «lo que necesitan estos chicos son buenos espacios de trabajo«, ¡pues vamos a construírselos!, de emprendimiento no tenemos ni idea pero de construir, ¡vamos que si sabemos!. ¿Que hace falta hacer un edificio acristalado de cuatro plantas de 1000 metros cuadrados cada una? ¡Allá vamos!, ¿Que necesitamos acondicionar un antiguo edificio para que se parezca a una «oficina de Silicon Valley» de esas que se ven en las películas? ¡Cómo no!, será por espacio y dinero para obras.

Estos emprendedores no podrán quejarse (pensarán los pensantes de lo público), tienen un montón de sitios donde cobijarse, gestionados por ayuntamientos, cabildos, universidades, cada uno con un plan distinto, cada uno a su bola, aquí lo bueno es intentar hacerlo mejor que el otro. Si uno da un paso, el otro dice «y yo más«. «Mis emprendedores» van estar mejor que los tuyos. ¿Coordinación entre Administraciones? No, de eso no tenemos, pero locales, un montón, y más que se construirán.

Y todo eso sin contar los espacios de trabajo colaborativos, oficinas compartidas, coworkings o como quieran llamarlo. Iniciativas privadas, que como tal, tienen ánimo de lucro y por tanto completamente lícitas. Aquí la competencia es normal que exista. Cada uno es libre de montar lo que quiera para ganarse «las perras«. Son muchos los emprendedores que optan por esta vía como un medio para no quedarse en casa, para estar en contacto con el mundo real, para crear relaciones profesionales (un ejemplo que me ha encantado es The Suf Office).  Hace 5 años apenas se oía hablar de coworkings, ahora hay decenas en todas las islas.  Pero como digo, esto no lo critico, aunque estoy seguro que algunos no serán un negocio rentable si no cambian otras cosas.

Yo a lo que voy es que, por mucho se empeñen nuestras Administraciones (en muchos casos haciendo competencia desleal al sector privado) en tener locales y locales, por mucho que existan coworkings donde hacer contactos, lo que falta son ideas, ideas de las buenas. Ideas se nos ocurren a todos, a diario, pero ¿cuántas llegan a materializarse?, y de esas ¿cuántas tienen éxito?.  A la vez que se construyen viveros de empresas, parques científico-tecnológicos, aceleradoras, ¿se ha hecho algún estudio del impacto real de los mismos en los últimos años? ¿Cuántas empresas han nacido bajo esos paraguas? ¿Cuántas han cerrado? ¿Qué impacto nacional o internacional han tenido esas ideas o esos proyectos? ¿Cuántos locales hay vacíos?

Al contrario del verso cantado de Celia Cruz, aquí «hay mucha cama pa’ tan poca gente«. ¿Las ideas no nacían en los garajes?