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Mi fin del mundo sería…

maquina_escribirMás o menos como lo pintan en la serie REVOLUTION, que he visto estos últimos días hasta el último capítulo que han rodado (que no son muchos), y que continuará en marzo de 2013. Las vías por las que he conseguido la serie se las podrán imaginar, pero básicamente no he pagado por ella.

La serie de televisión REVOLUTION me la recomendó un buen amigo, que sabe de mis gustos y pensó que me podría interesar el tema. Al principio no le hice mucho caso, pero unos meses más tarde me decidí y empecé a verla. La trama gira en torno a lo que, para mí, sería el fin del mundo. Un día, de repente, de un segundo para otro, TODO se apaga. Cualquier cacharro eléctrico o electrónico deja de funcionar, electrodomésticos, coches, aviones, ordenadores, teléfonos, Internet (ahhhhhh!!). Cualquier cosa que funcione con energía (directamente de la red o por baterías de cualquier tipo), deja de funcionar. Sin previo aviso. Los coches se paran de repente, los aviones se estrellan, los barcos quedan a la deriva, la gente no puede comunicarse, no hay tele, no hay radio. La ausencia total de tecnología es para mi el infierno absoluto. Con ese comienzo demoledor, la serie continúa con las andanzas de los personajes quince años después del gran apagón (con continuos flashbacks). Se podrán imaginar lo que supone, en una sociedad como la actual, vivir sin tecnología. Es volver a la edad media, a la ley de la selva, donde los más fuertes son los que se salvan y los más débiles caen.

Uno de los personajes principales es un antiguo empleado de Google, que tenía doscientas personas a su cargo, mansiones, coches de lujo y más de ochenta millones de dolares en el banco. El tipo es un prototipo friki de las pelis americanas, de los que los matones de colegio abusaban en el recreo, un niño listo, gordito y torpón, que tenía que aguantar las burlas de los mayores, pero que, con el tiempo, y gracias a su ingenio y a su dominio de la tecnología consiguió tener un estatus que le permitía “estar por encima” de todo eso. Vale, no soy guapo, ni tengo un cuerpo diez, pero soy muy listo, tengo mucha pasta y puedo permitirme lo que me de la gana. Un tío que vivía de, por y para la tecnología. Y de un día para otro sus coches no funcionaban, su dinero ya no valía y todo por lo que había luchado y que le daba tranquilidad en la vida se había esfumado. Tal y como dice, “…de repente, el mundo se convirtió en un gran patio de colegio…”, y él era de los que salía perdiendo en ese patio. Los más fuertes y valientes se hacían con la situación.

Yo me veo reflejado en ese personaje, no tanto por lo físico (ni mucho menos por su éxito profesional) sino por la sensación que compartimos. Lo poco que se hacer bien tiene que ver con la tecnología, pero si de repente la tecnología se basa en caballos, en carros, en palos, en papel, en cuerdas, en espadas y en mosquetones ¿qué me queda?

Tengo la respuesta, me queda una mujer que es MacGyver, una mujer que vale para una guerra, que sabe estar en situaciones de estrés, que piensa y actúa rápido, que es lista y sabe desenvolverse en medio del caos. Si llega ese día, por favor, que me coja a su lado.

Foto de Flickr bajo licencia CC. Autor: louisseplisko

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¿Y tú de que lado estás?

¿Windows o Mac? Hablo del uso personal, lo que tienes en casa, lo que usas todos los días. Para uso profesional es otra cosa, supongo que muchas veces viene impuesto, tanto de un lado como de otro.

Reconozco que yo llegué tarde al mundo de Apple. Hace menos de tres años, ya con treintaylargos, me pasé al lado de la manzana. Desde siempre, como todos, había tenido un PC con Windows en casa, desde el Windows 3.11 (¡ha llovido mucho desde entonces!), pasando por el 98, XP, Vista, 7 y ahora, hace un par de semanas, Windows 8. No voy a contar nada nuevo que todos no sepamos ya de Windows. Su familiaridad en el uso de las ventanas y los iconos, sus cambios de aspecto, su lentitud, sus cuelgues, sus asistentes, sus famosas pantallas azules, sus peticiones de intervención por parte del usuario, su facilidad para instalar programas, su Registro, su consola de MS-DOS, su explorador de archivos, su navegador por excelencia, su Office pirateado, su Photoshop pirateado, sus virus, sus reinicios y sus reinstalaciones.

Durante la carrera pude tener un contacto fugaz con el sistema operativo de Apple. En uno de los laboratorios teníamos unos cuantos equipos “de esos raritos”, con un ratón de un solo botón (¿a quién se le ocurre?), ¿y ese sistema tan raro? ¿dónde están mis ejecutables? ¿donde están mis programas de toda la vida? ¡estos de Apple!

Siempre veía a los Mac en las pelis americanas, asociados siempre a un entorno de trabajo orientado a gráficos (ilustradores, animadores, etc.) o bien en un entorno familiar con un portátil blanco con la manzana en la tapa, que lo usaba la típica adolescente rubia sureña en la típica habitación de la planta alta de una típica vivienda unifamiliar en un barrio de las afueras, de maderas blancas, con un porche estupendo y unos jardines más cuidados que el césped del Estadio de Gran Canaria. Hace quince años, en Canarias, muy poca gente usaba un Mac en casa, y los que lo hacían eran una casta privilegiada. ¿Por qué me voy a comprar un ordenador tan caro y en el que apenas puedo instalar lo que yo uso? ¿Como voy a instalar mis juegos, mi Word, mi Excel, mi Powerpoint? ¡Ah! ¿que no existe eso en Mac?, ¿y entonces que usan?

La mayoría hemos crecido y vivido en un entorno dominado por Microsoft. No porque fuese el mejor sistema, sino porque fue el que mejor se supo vender. Consiguió una cuota de mercado tan elevada que se tomó como el estándar y prácticamente único sistema operativo doméstico, al menos a este lado del charco. Pero poco a poco, la manzana fue comiendo terreno. Muy probablemente con productos como el iPod, bastante más comunes que los ordenadores, la gente se fue acercando a esa marca “tan chula”. Y con un poquito de allí y otro poco de allá, la gente le fue perdiendo el miedo a “ese nuevo mundo”. Yo lo hice hace unos tres años, mucho después de licenciarme en Informática, mucho después de haber estado programando sobre sistemas Windows, mucho después de haber ocupado algunos cargos de responsabilidad en departamento de tecnología, donde Windows imperaba. Y desde entonces, nada ha vuelto a ser lo mismo. Soy un adepto, lo reconozco. También reconozco que me costó un poco entrar. Enfrentarse por primera vez a Mac OS X después de haber estado más de 20 años con Windows es todo un reto, aún dedicándome a esto de los ordenadores. Me costó unos días. Olvidar gestos comunes de Windows no es nada fácil. Pero al final lo he conseguido. Y ha ocurrido el efecto contrario. Ahora veo a Windows como el raro. Sigo teniendo mi Dell de sobremesa con Windows, que por cierto, acabo de instalarle LEGALMENTE el flamante Windows 8 y va como un tiro. Creo que con Windows 8 Microsoft ha hecho algo realmente distinto, más fresco, con nuevas ideas, y sobre todo lo ha hecho con una política de precios más razonable. Así sí.

Pero bueno, mi PC con Windows, ahora “el raro”, lo tengo más como algo de emergencia. Cuando alguna web, por alguna razón, no me funciona en mi Mac voy y la pruebo en Windows y muchas veces funciona. Vete tú a saber por qué. Bueno, más o menos lo intuyo, muchas veces son problemas de una programación orientada a Windows y sobre navegadores muy concretos. Ahora voy a reuniones y veo a gente con un portátil Acer o Dell o Toshiba o Sony Vaio (también llegué a tener uno), equipos muchas veces enormes (al menos me lo parecen), muy ruidosos, muy lentos, con cargadores muy pesados que pueden provocar accidentes en medio de una sala de reuniones. Y yo voy con mi MacBook Pro plateado, fino, elegante, silencioso, con un cargador ligero, con el Magic Mouse a su lado y no se, pienso en ellos como “¡pobrecitos, aun con Windows, que horror!”. Igual me ha salido mi punto de esnob, supongo que todos tenemos un lado de esos. O simplemente se trata de que, como en el anuncio del detergente Colón de la época, he buscado, he comparado y como he encontrado algo mejor, lo he comprado. Sin más. He ganado en experiencia de uso, en velocidad, en seguridad (no exenta de virus), en tranquilidad. Me siento bien con Mac OS X y ya no siento lo mismo cuando me pongo frente a Windows. Sí, es como si fuese tu novia de toda la vida, pero claro, como no conocías a otras no sabes lo que “había fuera”. Yo he conocido a otra, y me gusta más. De todas formas, hemos quedado como amigos, sigo guardando su número en mi agenda, por si las moscas.

Foto de Flickr bajo licencia CC. Autor: chaos

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Canarios en Silicon Valley

Una iniciativa promovida por la Red UPE (Unidad de Promoción de Empresas) del Gobierno de Canarias, el Instituto Tecnológico de Canarias y con financiación europea, ha permitido a ocho empresas canarias viajar hasta Silicon Valley para presentar sus proyectos. El pasado viernes 2 de noviembre, mientras media España estaba de puente y la otra media pensando en por qué no se había cogido el puente, yo estaba a las dos de la tarde (las 7:00, hora del Pacífico) delante de mi ordenador para seguir el webinar de presentación de las empresas. Un webinar, para el que no conozca el término, no es más que una presentación online en directo, en la que puedes ver un PowerPoint (Keynote o Impress) y escuchar el audio del ponente. Es como asistir a una conferencia (incluso se pueden hacer preguntas) pero desde la comodidad de tu casa. Eso sí, las diferencias horarias son insalvables. Mientras yo ya había almorzado y estaba tranquilamente delante de mi mesa de trabajo con la montaña de Arucas al fondo, mis compatriotas estaban en San Francisco a las 7:00 de la mañana para hacer su breve presentación (seguro que con más de un café encima).

El evento, denominado Innovation Technological Bridge to Silicon Valley, THE PITCH, fue gestionado por la empresa TalentiaTech, que ponía la plataforma Webex como base del webinar. Los participantes fueron, por este orden:

  • PlayMedusa: una empresa tinerfeña centrada en videojuegos, aplicaciones web, para móviles y todo lo que tenga que ver con diseño, ilustración y modelado en 3D.
  • TheSingularFactory: una empresa grancanaria que llevó el que puede ser su proyecto estrella y del que ya hablé en una entrada anterior, el juego TheOne – Survive the Game.
  • Inelcan: una empresa grancanaria, con base en el Parque Científico y Tecnológico de la ULPGC, presentando el proyecto e-Signus. Un método de pago que unifica los métodos tradicionales.
  • Justyourtrip: una empresa grancanaria, orientada al desarrollo de aplicaciones móviles de viajes (aunque se ha fusionado con la austríaca Walking Audio Tours). En este caso, también presentaban un software en la nube de creación de catálogos, llamado CatalGo.
  • LightBee: otra empresa grancanaria, que presentaba su proyecto LightKey, una forma diferente de abrir puertas usando el flash del móvil (¡como suena!).
  • 4D3 Studio: un estudio de animación tinerfeño especializado en publicidad, medios interactivos, animación y motion. Presentaban su producto eMotionpills, y sus proyectos de aplicaciones educativas y de realidad aumentada para museos, todo para dispositivos móviles.
  • Advantising: una empresa tinerfeña especializada en la distribución de contenido publicitario. Presentaban su producto Kunube, una forma gratuita de llamar por teléfono con la condición de ver vídeos promocionales.
  • Geosophic: una empresa de Tenerife que comercializa un producto que permite integrarse en juegos de móviles basados en iOS, en Android, o incluso juegos en la web, para disponer de información de los jugadores, geolocalización, tiempo de juego, hábitos, etc.

El evento duró poco más de una hora (cada presentación duraba entre cinco y ocho minutos), y por lo que pude comprobar, el éxito de asistencia no fue precisamente destacable. No creo que fuéramos más de quince personas conectadas (incluidos los propios presentadores, el moderador y el personal de la empresa que gestionaba el evento). Sólo hubo una pregunta a los ponentes.

De las presentaciones pude sacar varias cosas en claro. Primero, que en Canarias tenemos mucho talento que puede ser exportable sin ningún problema ni complejo, y más si tenemos el apoyo institucional como el que ha brindado el Gobierno de Canarias. Segundo, que en algunos casos, seguimos teniendo un serio problema con el inglés, asignatura pendiente para muchos (entre los que me incluyo). Tercero, que he visto algunas presentaciones claramente mejorables, con una imagen bastante cutre que podría haberse limado un poco más (si el producto no entra por los ojos inicialmente es muy complicado tratar de venderlo). Cuarto, que, al contrario que lo anterior, otras de las presentaciones estaban muy cuidadas y fueron sencillas y claras, con un ponente hablando en un inglés más que correcto.

Las empresas iban a disfrutar de varios días por Silicon Valley, que seguro aprovecharán para hacer contactos y empaparse del ambiente que se debe respirar allí. En esta semana estarán de vuelta, algunos con las maletas llenas y otros seguro que no tanto, pero desde luego con una experiencia única de poder transmitir, al otro lado del charco, lo que aquí se hace.

Vídeo del webinar: http://www.youtube.com/watch?v=aCUkVfsQPHU&feature=youtu.be

Presentaciones del webinar: http://www.slideshare.net/TalentiaTech/the-pitch-15004623

Foto de Flickr bajo licencia CC. Autor: christian.rondeau

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De cómo Movistar mueve ficha

Desde principios de octubre las tiendas de Movistar están que no paran. La salida al mercado de la nueva oferta combinada Movistar Fusión está haciendo renacer a un gigante dormido.

A pesar de algunos intentos de las otras grandes operadoras por “ilegalizar” la oferta combinada frente a la CMT (Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones), finalmente Movistar se ha salido con la suya y ha puesto en el mercado la que, hasta el momento, es la mejor oferta de telecomunicaciones para el hogar que haya hecho una operadora nacional. La oferta combina, en un mismo paquete y una misma factura el servicio de ADSL, el nº de teléfono fijo con tarifa plana nacional y el nº de teléfono móvil con 550 minutos en llamadas y 1 Gb de transferencia mensual. Además, la oferta puede ampliarse para usuarios que tengan la suerte de tener fibra óptica, se le pueden añadir líneas móviles adicionales por 20 euros más al mes, se puede disponer de televisión, y otros añadidos que complementan la oferta.

Que conste que ni trabajo para Movistar ni les tengo una especial simpatía, pero reconozco que esta jugada ha sido maestra y con ella están volviendo a tener muchos clientes “de antes”. Yo he sido “de siempre” un cliente de Movistar (antes Telefónica) de ADSL, como la gran mayoría de nosotros. De hecho no teníamos otra opción hace más de veinte años cuando tuve mi primer ADSL (bueno, en ese caso creo que ni siquiera era ADSL sino que iba a través de la propia RTB con un modem que ocupaba la línea de teléfono mientras lo usabas). Cuando tuve la oportunidad de comprarme un teléfono móvil, lógicamente también acudí “al grande”. Primero con Moviline (esto ya es prehistoria), y después con Movistar. Creo recordar que por ese entonces ya se empezaba a ver algún tímido atisbo de Airtel, que luego se convertiría en Vodafone. El caso es que estuve con Movistar, con sus puntos, con sus promociones, con sus cambios de móvil, con su servicio al cliente cada vez más ineficiente y pesado y con una página web donde consultar facturas de lo peor que se ha diseñado en este mundo, y de eso algo entiendo. La web privada de los clientes de Movistar es la cosa menos amigable del mundo. Ahora ha empezado a mejorar algo, pero dista mucho de ser una web sencilla, amigable y donde tengas toda la información clara y a mano (sin perderte por innumerables opciones de menú).

Un día, hace ya unos cuantos, años abrí los ojos y, con la llegada y el auge de las OMV (Operadoras Móviles Virtuales) me subí a ese carro. Le dije “au revoir” a Movistar y me subí a SIMYO. Una OMV que usa la red de Orange, con un alta sin problemas, con el envío de la SIM por correo y con una web de gestión de la línea perfecta. Tiene lo que se espera de ella. Solamente la información que necesito, sin más florituras. Y todo prácticamente en una sola pantalla.

Mi aventura con SIMYO duró un par de años, lamentablemente tenía bastantes problemas de cobertura por la zona donde me muevo ya que Orange no tiene una red tan potente y con tanto alcance como las otras grandes operadoras, así que, aún estando contento con la filosofía de SIMYO el servicio no era el idóneo.

Así que hace poco más de un año me pasé a Pepephone, otra OMV que utiliza la red de Vodafone. Nuevamente el cambio fue muy transparente, la filosofía es la misma que con SIMYO, sencillez, buenos precios, una web amigable y sin compromisos de ningún tipo. Además, la cobertura de Vodafone en mi zona es muy buena, mucho mejor que la de Orange, con lo que con Pepephone tenía todo lo que necesitaba.

Me da mucha rabia ver como las grandes operadoras se aprovechan de los pocos conocimientos de la gente para “regalarles” móviles de última generación con compromisos de permanencia de 18 y hasta 24 meses, y con unas tarifas mensuales de 30, 40 o 50 euros, y la gente “se lo traga”. Veo gente de menos de 20 años, de la generación NI-NI, con un iPhone 4S o con un Samsung Galaxy S3 y me pregunto ¿como lo harán? ¿serán ricos? ¿serán tontos? No lo entiendo. Yo soy de los que pienso que cada uno debe tener el móvil que se pueda permitir, ni más ni menos. Las tarifas para llamar y navegar deben ser competitivas, no debe existir el contrato de permanencia, y que cada uno se compre el móvil que pueda, sin estar atado a tarifas “basura”. Esta es la forma de trabajar de muchas operadoras virtuales y por eso las elegí.

Pero viene Movistar con su Fusión y me produce un gran dilema. Ya tengo el ADSL con ellos pero el móvil y el tablet con Pepephone. ¿Qué hago? Tiene muy buena pinta. Hice números y me cuadra. Lo paradójico es que si contrato Fusión con ADSL + fijo + llamadas fijo-movil + línea móvil + multisim para la tablet me sale más barato que lo pagaba antes solamente por el ADSL + fijo. Así de claro.

Por tanto, me tengo que tragar mis propias palabras, y solamente por una cuestión económica he devuelto mi línea móvil y mi línea de tablet a Movistar, fusionándolo todo con los servicios que ya disfrutaba, eso si, con una permanencia de 12 meses. De cualquier forma, no me arrepiento, aunque cada vez que entro en su web algo se me revuelve en el estómago, ¡que cosa más mal hecha!, aunque hacen intentos por mejorarla.

En fin, habrá que esperar a ver como evoluciona el paciente. Daremos informes periódicos en los próximos meses.

Foto de Flickr bajo licencia CC.
Autor: sotolon2000

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Probando Siri

Aunque esta herramienta existía ya hace más de un año con la versión anterior del sistema operativo de la manzana, su uso estaba vetado para los hispano hablantes. Pero con iOS 6 se nos ha abierto el mundo de los asistentes virtuales. No deja que tener su gracia y la verdad es que está muy bien conseguido. Aún recuerdo cuando, hace más de quince años, salieron los primeros programas que permitían el reconocimiento del habla en español. Eran unos programas muy complicados, que debían ser entrenados para que nos reconociera la voz. Debíamos leer un texto muy largo para que el software supiera cómo hablamos y poder así interpretar correctamente lo que estábamos diciendo. Después del duro entrenamiento, los resultados finales eran más que discretos, con una tasa de acierto tirando a media. Pero la cosa fue mejorando. Y ya desde hace un par de años podemos disfrutar del estupendo Dragon Dictation, un software para smartphones al que le podemos dictar de viva voz un mensaje y lo transcribe, con una fiabilidad muy buena y sin necesidad de entrenamiento. Si tenemos una dicción respetable logra transcribir todo lo que hablamos. El texto transcrito lo podemos usar después, entre otras cosas, para enviarlo por correo electrónico, SMS o para publicarlo en Facebook.

Pero con iOS 6, el último sistema operativo de Apple, llegó Siri en español, el asistente virtual que pretende hacernos la vida más cómoda. Envidia me daban esos anuncios del iPhone 4S en los que salían Martin Scorsese, John Malkovich o Samuel L. Jackson hablándole a su teléfono para saber acerca del tiempo, para crear o cambiar citas en el calendario o para localizar a un amigo. Hace unos días he tenido la oportunidad de hacerme con un nuevo iPad y probarlo.

Y ahí estaba yo, como un niño chico dándole al botoncito del iPad y hablando con el cacharro. La voz metálica y servicial de Siri me mola. Dejas pulsado el botón un par de segundos y ahí está, suena el tono de Siri y espera que le digas algo. Con tono claro y firme puedes preguntarle por el teléfono o el correo de un contacto de la agenda, puedes cambiar una cita de tu calendario, puedes crear o eliminar una cita en el mismo, con fecha, hora y asunto, puedes pedirle que tuitee algo, puedes pedirle que actualice tu estado en Facebook, puedes preguntarle por alguna película del cine (aunque he probado algunas y no me las ha reconocido), puedes preguntarle por el tiempo, por restaurantes cercanos (en este apartado tampoco me ha funcionado muy bien porque usa Yelp, no muy extendida en este país), puedes dictarle un correo electrónico y enviarlo, o un mensaje de iMessage, puedes dictar una nota y guardarla en aplicación de Notas, puedes crear un recordatorio en la aplicación nativa, puedes buscar en Internet o en la Wikipedia por cualquier cosa, puedes abrir las fotos, puedes escuchar música, le dije “quiero escuchar música clásica” y se fue a mi biblioteca de canciones del iTunes y empezó a sonar “música clásica”, después le pedí “Quiero escuchar a Phil Collins” y unos segundos después allí estaba Phil. ¡Guau!. Puedes programar una alarma, puedes “buscar a tus amigos” y puedes preguntar por algún valor de la Bolsa (este me temo que no lo necesitaré, podré vivir sin ello).

Las respuestas de Siri son bastante fluidas y no siempre son las mismas para todos los casos, para una misma pregunta no siempre te responde igual. En eso está muy conseguido el efecto humano y no tan automático, incluso ya rulan por Internet ciertas contestaciones jocosas y hasta puñeteras de Siri. Se ve que los desarrolladores se han tomado su tiempo y se han permitido ciertas licencias para que Siri parezca más cercana. Por ejemplo, cuando le pregunté por un contacto de mi agenda me ha respondido “Mira, Lucas, aquí te dejo los datos” y me aparece debajo la ficha con los datos que le he pedido.

Hay muchos que piensan que esto no es más que una distracción pasajera, un efecto simpático con el que echarte unas risas y pasar un buen rato. Yo creo que esto no es más que el comienzo de algo que está por venir, la verdadera interacción del hombre con la máquina a través del lenguaje natural. No creo que tampoco lleguemos a las conversaciones fluidas ni a las idas de olla de HAL 9000 en 2001 Una Odisea del Espacio, pero sí que empezamos a ver como, cada vez más, se pueden dejar de lado los teclados, los ratones y las pantallas táctiles y pasar a una interacción con gestos (como con Kinect de la Xbox 360) y con la voz. He dicho.