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RainApp – Escaparates virtuales

Esta idea de negocio ha sido la ganadora de los premios YUZZ en Gran Canaria, una iniciativa de la Fundación Banesto y con la colaboración de la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (SPEGC).  Hace unos pocos días que se hizo oficial el fallo y David Santana Molina, el creador de RainApp será uno de los 22 afortunados en España que visitará Silicon Valley durante 6 días para empaparse de la cultura emprendedora de este referente mundial.  He contactado con David para conocer un poco más de la idea y esto es lo que me ha contado.

David Santana nació en Gran Canaria hace menos de 30 años y desde muy temprano sabía bien lo que quería.  Como ocurre muchas veces, uno empieza una carrera universitaria sin mucha convicción y al final lo deja porque «eso no era lo suyo«.  Lo de David era el diseño gráfico, así que comenzó su andadura profesional con el proyecto Dedo Gráfico, un pequeño estudio de diseño con una clientela local. Tenía encargos cada vez más frecuentes, incluso alguno de ellos con tiradas de 20.000 ejemplares.  Mientras estudia en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria tiene la oportunidad de meterse en el mundo de la programación (ese oscuro mundo).  Al principio, y más bien como autodidacta, empieza con las típicas webs en HTML (¡a pelo!) y luego se atreve con PHP.  Pero lo que le deja más huella es entrar en la programación para dispositivos móviles.  En 2008 ya hace sus pinitos con iOS y Objective-C, y eso empieza a ser su perdición (¡o quizá su salvación!).  Como droga en vena, las ansias de aprender más sobre el tema le lleva a estados de auténtica adicción, devorando manuales, comprando libros en Amazon (me recomienda «Cocoa Design Patterns» de Buck Yacktman) y finalmente el éxtasis, un curso gratuito que la Universidad de Standford pone a disposición de cualquier desarrollador a través de iTunesU de Apple, en concreto se trata del curso CS 193P Students Final Projects (hay muchos más desde esa plataforma y son ideales para comenzar con la programación para iOS).  Desde ese momento, David se mantiene actualizado de todas las novedades a través de las WorldWide Developers Conferences (WWDC) anuales de Apple.   Esto es lo que se llama un profesional hecho a si mismo, y las cosechas parecen estar dando sus frutos.

Esa es la persona, y éste es el proyecto. David, junto con dos compañeros más vieron, como suele ser habitual en las ideas de las startups, que podía haber un nicho de mercado en el tema de los catálogos de productos. ¿Cuantas veces nos encontramos cientos de catálogos abandonados en los buzones o en los portales de los edificios? ¿Cuánto cuestan todas esas tiradas de folletos (David debía saberlo muy bien porque conocía el mercado)?  ¿Realmente llegan al cliente final? ¿O simplemente, como me ocurre a mí, recogemos el catálogo, lo dejamos sobre la mesa y después lo olvidamos o simplemente lo ojeamos por encima y después acaba en el cubo azul para reciclar?.  A mi casa llegan catálogos de todo tipo, muchos de grandes superficies, que pueden permitirse el gasto, pero también de pequeñas tiendas locales que consideran que a través del buzoneo se puede llegar a más gente.

Partiendo de esa idea analógica, RainApp la lleva al mundo digital.  Crear un catálogo de productos y ofertas que el posible cliente lo pueda tener siempre disponible a través de su móvil o directamente desde la web.  ¿Qué se consigue con esto?  Además de un ahorro de papel considerable, que los pequeños comercios puedan llegar al cliente final de una forma rápida, cómoda y a un precio muchísimo más barato que la impresión de folletos y el buzoneo.  Todos sabemos que grandes empresas como Ikea tienen disponible su catálogo a través de la AppleStore, pero eso no se lo puede permitir todo el mundo.  Una pequeña tienda de deportes en el Centro Comercial Las Arenas, o una tienda de bisutería en la Zona Comercial de Mesa y López seguro no pueden permitirse una inversión considerable en promoción, pero si les dotas de una herramienta sencilla, configurable y que ellos mismos manejen desde cualquier ordenador, igual sí pueden llegar a un número mayor de posibles clientes, sobre todo aquellos acostumbrados a usar aplicaciones en el móvil.

RainApp tiene dos partes bien diferenciadas. La parte web y la parte móvil.

La parte web

Muy atractiva, limpia y clara. Desarrollada en Ruby on Rails, sobre una base de datos PostgreSQL, y alojada en el servicio de Amazon Web Services, usando para ello unos servidores EC2 escalables para la parte de procesamiento, y un S3 para la parte de almacenamiento estático. Por sus palabras, David sólo tiene elogios para el servicio prestado por Amazon.  En la web se dan de alta los comercios y, mediante una sencilla herramienta, pueden crear y modificar su catálogo virtual.  El comercio tiene la posibilidad de acogerse a varios planes de suscripción que incluyen distintos servicios, desde el más básico, hasta el más exigente.  Un dato que me parece muy curioso es que no publican los precios de cada uno de estos planes, pero sí hacen un símil para decir el precio base en el que comienzan, similar al de un par de zapatillas de deporte (le he conseguido sacar este dato y no se alejaba mucho del que yo pensaba ¡69 euros/mes!).  La idea es que la web sea lo suficientemente sencilla y autoexplicativa para que cualquier persona, con mínimos conocimientos informáticos (básicamente saber navegar y subir archivos), pueda usarla y configurar el catálogo de productos.

La parte móvil

El usuario final se descargaría una aplicación el móvil (gratuita) desde la que tendría acceso a todos los catálogos de productos y ofertas de los comercios que se den de alta en el servicio. ¡Se acabaron los folletos de papel inutiles!.  Aunque están aún en proceso de desarrollo, están pensando aplicaciones para iOS y Android, y posteriormente (cuando realmente comience a despegar esta plataforma de Microsoft) para Windows Phone.  Por tanto, yo con mi iPhone puedo estar en medio de Las Palmas de Gran Canaria y querer comprar unos pendientes para mi mujer.  Puedo ejecutar la aplicación, filtrar por lo que estoy buscando y la aplicación me mostraría en un mapa, geolocalizados, los distintos comercios que tienen «pendientes» entre sus productos.  Puedo pinchar en ellos y acceder al catálogo, o puedo ver las ofertas destacadas.  Además, podré ver donde está el comercio y su información de contacto. La aplicación no está pensada para realizar compras online, se trata sólo de información.  Lo suyo es que el cliente acuda al establecimiento y con ello se cree también un vínculo no digital, conocer la tienda, ver el trato y mantener un contacto directo.  La aplicación puede ser un primer punto de contacto con un establecimiento antes desconocido para nosotros, pero se puede convertir en un estupendo arma de fidelización.

¡Pero aún hay más!

Además de estas dos partes, ya están pensando en una tercera pata del proyecto, agrupar los catálogos y establecimientos por Centros y Zonas Comerciales.  Lo han llamado LuQuea (¡me gusta el nombre!), podría decirse que es un gran escaparate de todos los catálogos y ofertas de los comercios que están dentro en algunas de estas zonas.  Esto es un idea genial, porque muchas veces, cuando vas a comprar un día no te recorres más de una o dos zonas comerciales. Por ejemplo, si voy a 7Palmas, lo más probable es que me quede por la zona, por el Centro Comercial y por las tiendas aledañas de las calles principales.  Con LuQuea tendré a primera vista lo que ofrecen los comerciantes de la zona.

RainApp, aunque está empezando, ya ha aparecido en revistas tan importantes como Emprendedores (de la que soy seguidor), en diversos blogs sobre tecnología, en la prensa local como el Canarias7, y ahora mismo en mi humilde blog (¡que también tengo que barrer para casa!).

Empiezan en Gran Canaria, pero la idea es exportable a casi cualquier parte del mundo, y por lo que me dice David ese es su objetivo.  Sus clientes potenciales, los pequeños y medianos comercios que quieran dar a conocer su catálogo de productos. Los clientes finales, TODOS NOSOTROS.

Si yo tuviera un pequeño comercio no lo dudaría, me suscribiría a RainApp para mostrar mis productos (no todo, porque tampoco hay que agobiar) pero sí desde luego los más destacados, y por supuesto, las ofertas.

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Entrevistas Personas

JAVA (esto no va de programación)

Si hago la aclaración en el título es para que nadie se lleve a engaño.  Al ser este un blog sobre tecnología y empezar con el título de «JAVA» cualquiera que esté en este mundillo creería que este post sería una disertación sobre las bondades y maldades de este lenguaje de programación.  Pero no, nada más lejos de la realidad, en la isla de Java, en Indonesia, concretamente en Surabaya, es donde vive Victor Henríquez, un grancanario, que vivía en Teror, y que a finales de 2010 decidió dejar un buen trabajo en esta isla, para irse a otra isla, un poco más lejos, a por un sueño.  Dejar atrás toda su vida, su casa, su familia y sus amigos por hacer lo que más le apetecía no debe ser fácil, pero se armó de valor y fue a por ello.

Unos años antes, tuve la oportunidad de coincidir con Victor en la entidad para la que yo trabajaba, y de hecho, hablando con él estos días, me recordó que yo le hice la entrevista para entrar a trabajar (¡y al final lo seleccioné!), eso sí, de becario, porque todos tenemos un comienzo.

El caso es que apenas coincidí con él porque no estábamos exactamente en la misma ubicación física, pero sí en el mismo departamento, así que cuando me enteré de que unos años después estaba viviendo en Indonesia me sorprendí muchísimo (¡que demonios hace allí!).  De hecho, supe de la noticia por amigos de amigos, y que además estaba escribiendo toda su peripecia en un blog, Viviendo en Indonesia.  Desde entonces estoy suscrito por email a sus entradas y lo sigo con esa curiosidad, rozando el cotilleo, que me produce conocer de primera mano lugares y situaciones tan distintas a  las que estoy acostumbrado.  Como le comenté a él, a veces me parece estar viendo Callejeros Viajeros cuando leo sus entradas en el blog. Comenzar de cero en un pais lejano, sin conocer el idioma (apenas hablan inglés), sin conocer las costumbres (es un país islámico) y sin apenas conocer a nadie no debe ser nada fácil, pero ¿quién dijo que buscar tu felicidad tuviera que ser algo sencillo?.

Bueno, vale, me estoy poniendo algo melancólico, ¿y que tiene que ver todo esto con la tecnología? Ahora entro a ello.  Victor es Ingeniero en Informática, le tira más la parte de sistemas, pero no se arruga ante una buena programación (y a veces de las duras, en C). Trabaja en remoto desde Java (teletrabaja) para una empresa de Gran Canaria, SingularFactory, una empresa de desarrollo joven pero sobradamente preparada (hablaremos de ella y sus proyectos próximamente).  Se encarga de la parte de sistemas, administrando los servidores de la empresa, aunque también programa de vez en cuando, en PHP y en Java (ahora sí, el lenguaje), participando en proyectos tan interesantes y sesudos como los siguientes:

  • Transformer4, un proyecto científico a disposición de investigadores (¡y de todo aquel que logre entenderlo!) en el que han participado varias instituciones públicas y empresas privadas de Gran Canaria. Nota mental: profundizar en este proyecto por el gran número de entes participantes, tiene que ser algo bestial.
  • SIMLinks, un simulador de riesgos industriales.  También se trata de un proyecto al alcance de investigadores y científicos que permite (copio y pego) «…realizar el estudio de la distribución espacial de intensidades de radiación térmica y/o sobrepresiones para incendios de charco, dardos de fuego, BLEVE (Boiling Liquid Expanding Vapour Explosion), explosiones de nube de vapor no confinada (UVCE), explosiones físicas y explosiones químicas.«

No voy a dar los detalles de lo que hacía exactamente, aunque me lo contó por encima, porque hasta yo mismo me perdía un poco con los tecnicismos, así que mejor no meto la pata.

Un inciso, ¿saben dónde compra Victor los productos de su tierra cuando le apetecen? Efectivamente, en MadeInCanaryIslands, y si no vean esta entrada en su blog.

Para trabajar desde Indonesia y coordinarse con el personal de Gran Canaria, Victor tiene que adaptar su horario de trabajo al de Canarias (allí hay 6 o 7 horas más), así que con la diferencia horaria, digamos que trabaja en turno de tarde, de 15:00 a 00:00 (medianoche), con una hora para cenar.  También me reconoce, como pasa casi siempre, que el horario de salida es estimado, ya que como te líes, acabas a la 01:00 o las 02:00 de la madrugada.  Trabajar desde casa exige mucha disciplina, así que Victor es un chico serio y lo cumple a rajatabla (¡casi siempre!).

Como herramientas de trabajo y coordinación, además del correo electrónico y Skype (audio y vídeo), trabaja con Basecamp, un software de gestión de proyectos en la nube, que le permite a la empresa tener organizado los proyectos, las teras, los recursos, los tiempos, los costes y todo lo necesario para tener un control completo sobre la vida de los proyectos.  Para la productividad personal utiliza Wunderlist (del que también yo soy fiel usuario) y Tomboy, para escribir y enlazar notas.

Todo su trabajo es posible, lógicamente, gracias a un ordenador y a una conexión a Internet, pero justamente esto último es donde más se queja Victor.  Conseguir una conexión a Internet decente por cable en su zona es casi imposible, así que lo mejor que ha encontrado es una conexión 3G (mediante un modem USB) que tiene una cobertura aceptable y puede trabajar con comodidad, pero sin holgura (¡nada de ver películas online!). En las últimas semanas, Victor ha cambiado su apartamento por una casita en otra zona de la ciudad, donde espera encontrar una mejor cobertura por cable.  Victor me confiesa que su cruzada personal en estos momentos es conseguir una buena conexión a Internet, ha probado muchos operadores, fijos y móviles, pero no acaban de convencerle. Me parece verlo como a Vivian Leigh en Lo que el viento se llevó, en un cálido atardecer junto a un paraje tranquilo de Surabaya diciendo «¡A Dios (¡Alá!) pongo por testigo que jamás volveré a tener una conexión a Internet tan lenta!«, en la escena siguiente se vería a Victor con su moto adentrándose en el bullicio de la ciudad al caer la noche mientras por su cabeza pasan los comandos del shell de Linux que tiene que teclear nada más entrar por la puerta de su nueva casa…